Lantia

algunos retazos del día a día

El botón y otras casualidades 18 Noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 10:44

 

 

No soy supersticiosa. O al menos no me tengo como tal. La verdad, no creo en todas esas chorradas. Solo hay una cosa que cumplo desde niña y que dicen que trae buena suerte. No sé ni por qué lo hago, pero cada vez que me encuentro un botón lo recojo. Una tontería, ya lo sé, pero si lo veo soy incapaz de dejarlo en el suelo. Lo más curioso es que los meto donde primero pillo y luego desaparecen como por arte de magia. Es una manía tonta, y ya digo que no me trago esas leyendas que cuentan, no tengo problemas para pasar por debajo de una escalera, y ya perdí la cuenta de los espejos que llevo rotos sin que ello me quite el sueño.  

Mi abuelo Miguel siempre, siempre, llevaba un corcho en el bolsillo. Decía que era para los dolores. Pero no en cualquier bolsillo, sino en el del lado que le dolía. ¿Qué le dolía la muela izquierda? Tapón de corcho al bolsillo izquierdo. ¿Qué el dolor le venía del costado derecho? Pues al correspondiente bolsillo. Y a la noche lo metía bajo la almohada. Siempre pensé que eran supersticiones de viejos, porque muchas abuelas del lugar me decían convencidas que sí, que funcionaba, y que realmente te aliviaba esos dolores. Era posible, claro, si pensamos en ello es lógico, la sugestión es el mejor placebo. Si crees que te va a quitar los males no te dolerá.  Sin embargo hay otras cosas que no se les puede dar una explicación coherente.

 

Dicen que cuando te pica una mano es señal de que te van a pagar algo. Y a mi llevaba unos días picándome. Bah, no le di importancia. La cosa es que también dicen que si te pones sin darte cuenta alguna prenda del revés también es señal de ingresos. El lunes por la noche, ya en casa me puse mi vieja camiseta verde, una roída camiseta que no quiero tirar, por cómoda, y porque es el tipo de prendas con las que suelo dormir. Lo de los camisones no va conmigo, pero es raro que duerma en bolas, a menos que esté en el barco. Bueno, pues el martes al levantarme, camino de la ducha mañanera me miro en el espejo y veo las costuras de la camiseta verde, estaba al revés. ¿Será verdad eso de que voy a cobrar? Para rematar la jjornada, esa misma mañana en el  suelo de un ascensor de mi zona de trabajo me encuentro un botón rosa…. y lo cojo echándolo al bolso. El caso es que anoche ya no estaba en el bolso. TRes señales, tres. ¿empiezo a alucinar o es que el café me ha sentado raro? Bobadas, ni caso.

 

Ese mismo martes, o sea ayer, me pasé el día rascándome la mano. Una compañera en el trabajo, que se dio cuenta, me comentó: ¿Te pica? Si es esa mano es para cobrar, si te picara la otra es que vas a pagar tu. ¡Qué tontería! El caso es que voy al baño a hacer pis y ¡vaya! Llevaba el tanga puesto al revés. No sé ni como me había dado cuenta, porque por fuera es de encaje y lleva algunos brillantitos, con lo cual algo debiera haber picado. Pues no, ni enterarme. Es lo que tiene la lencería de calidad, que es suave y no pica.

 

Intentaba convencerme a mi misma de que eso de las supersticiones es una chorrada, pero había una vocecilla ahí que me decía: pues chica, un ingreso extra no te vendría nada mal este mes…

 

Esta mañana, al salir de casa me he encontrado medio botón. Estaba roto, y aún así he vuelto a recogerlo. Ya es mucha casualidad encontrarse 2 días seguidos botones por el suelo. ¿O es que antes no me fijé en ellos? Sea como sea,  esta mañana, media hora después de recoger ese medio botón roto he recibido la noticia: voy a recibir una cantidad de dinero que esperaba desde hace mucho  tiempo, tanto que ya la daba por perdida.

 

¿Y ahora qué? Es mucha casualidad, oye. Sí, quizá sea sugestión, ya, ya. Pero da que pensar, da mucho que pensar, porque no es la primera vez que me pasa. Ya me ha pasado varias veces, lo de esas señales,  y es algo que nunca falla. ¿Me lo creo o no me lo creo?

 

Por si acaso, haré caso a mi madre de aquí en adelante. Balancearse en una silla dicen que trae enfermedad y muerte. Y las puertas y cajones abiertos que trae ruina. Lo de las puertas y cajones es una de esas manías mías que  me saca de mis casillas, no puedo verlos abiertos o mal cerrados, así que es algo que no me costará trabajo, y me gano el por si acaso. Lo que no tengo claro es que si me rasco la mano aunque no me pique me subirán el sueldo o no. Por probar….

 

Y vosotros, ¿tenéis en cuenta alguna superstición o conocéis viejas historias de estas?

 

El placer está en tus manos 13 Noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 8:25

1019544

¿Campaña de educación sexo-afectiva? Alucinante. 14.000 € (euros públicos)  por enseñar a pajearse…. Y es que no acabo de creérmelo. Que comente el que quiera, porque a mi me ha dejao muda.

Noticia de 20minutos.es

Extremadura organiza unos talleres en los que enseña a los jóvenes a masturbarse

  • La campaña ‘El placer está en tus manos’ aspira a fomentar “la autoexploración sexual” y el “autodescubrimiento de nuestro placer”.
  • La Junta de Extremadura ha invertido 14.000 euros en esta campaña.
  • Los organizadores aseguran que estos talleres de educación sexual servirán para destronar mitos.

20MINUTOS.ES. 11.11.2009

La Junta de Extremadura organiza unos polémicos talleres de educación sexual dirigidos a los jóvenes de entre 14 y 17 años en los que se enseña a los jóvenes cómo masturbarse.

La polémica campaña, llamada El placer está en tus manos, le ha costado a la Junta 14.000 euros, y aspira a fomentar “la autoexploración sexual” y el “autodescubrimiento de nuestro placer”.

Los talleres están organizados por el Consejo de la Juventud de Extremadura (CJEx) y el Instituto extremeño de la Mujer (IMEx), quienes aseguran que servirán para destronar mitos como que “los chicos siempre deben llevar la iniciativa” o que “el preservativo corta el rollo”.

El primero de estos talleres se celebró el 23 de octubre en Mérida. Los otros dos tendrán lugar en Navalmoral de la Mata, el 13 de noviembre, y Trujillo, el 20 de noviembre.

Polémica en los medios

La temática y el coste de los talleres no han sido los únicos aspectos que han levantado ampollas de esta campaña. Además, la prensa local señala que El placer está en tus manos está subcontratado a una tienda de artículos eróticos.

 

Patio de carena 11 Noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 11:54

hopper-room-sea

Ya estoy aquí otra vez , en la orillita del mar
mientras me mojo los pies he empezado a imaginar
tu si que debes saber ¡ay si pudieras hablar!
tienes secretos que sé, nunca los vas a contar

Antes que escribir otras cosas, quiero hacer una referencia especial a esta imagen que encabeza esta entrada. Es una obra de Hopper, artista por el que siento especial debilidad. Esa imagen encierra mucho, muchísimo significado para mi.  Room by the sea  ilustra a la perfección una parte de mi de la que nunca podré desprenderme, mi fábrica personal de sueños, anhelos, desvelos también…. Creo que sobran las explicaciones, tan sólo hay que verla para imaginar lo que intento decir.

Ayer me llamó Antonio. Está en el Salón Náutico. Me habló del Santa Eulalia, un precioso pailebote amarrado en Barcelona. El sabía que iría al Salón y me preguntó si conocía ese barco. Me dijo que no debía pasar la oportunidad de navegar en él, que salía todos los jueves. Un pellizco me retorció por dentro. ¡Claro que conozco el pailebote! El, la persona por la que frené mi viaje me lo descubrió, así como otros tantos. Pero deseché esos recuerdos, que aunque hermosos, se hundieron como el thopaga, y solo me entristecen. Preferí pensar en las rosas que me trajo Antonio hará un par de semanas. Su aroma aún persiste. Me contó que las cultivó en su día su abuela y ahora es él quien cuida esas delicadas flores.

Además, en un par de semanas compensaré ese viaje cancelado y mi destino será otro. Navegaré en un marengo, me estrenaré en vela latina, en las aguas que vieron nacer a mi abuelo, que le mecieron de niño. Al fin y al cabo, la vida sigue, y aunque muchas cosas cambien la mar sigue siendo la misma. Eso sí, la verdad es que es el año con el que más ganas me he quedado de ir, por muchos motivos.

Este año, Joan Sol, autor del Blog   “El mar es el camí”  dirigía un encuentro de Bloggers de temática marinera. Un montón de gente que escribe sobre temas náuticos se reunían para intercambiar opiniones y conocerse. Quería estar allí, pero no pude, cancelé el viaje.

La labor que hace Joan en su blog es excepcional, es de esos espacios que huele a mar, a patrimonio,  a afición por los 4 costados. Cada día su espacio crece convirtiéndose en un rincón lleno de tesoros. Es de los mejores blogs que conozco en ese aspecto. Para quien no lo conozca, le invito a visitarlo. Escribe en catalán, pero el blog dispone de traductores para quien quiera leerlo de otro modo. Tuve la suerte de conocerle hace poco más de un año y me encontré con una bellísima persona, de ojos claros, tan luminosos como su sonrisa. Me dio pena no poder estar allí, pues también en su día tuve mi blog marinero (o algo así).

Al menos la iniciativa de Joan me ha animado a recuperar uno de mis antiguos blogs. Ese era un espacio en el que fui plasmando mis pinitos desde antes de tener barco. Escribí en él durante un par de años: el día que me convertí en armadora, mis ilusiones, mis sustos en la mar, mis experiencias como novata solitaria en un mundo completamente desconocido. Así que he decidido cambiarlo de dirección, y una vez completa la migración continuarlo. Es curioso, al releerlo me reí muchísimo. ¡Cuantas torpezas! ¡Cuanta ilusión ha supuesto en mi vida mi andadura marinera!

Bah, no he ido al Salón, ni al encuentro de blogguers, pero habrán más ocasiones. Así que para que no me invadiera la melancolía acabé el día recordando esa preciosa sonrisa que luce Antonio. Cuando sonríe su expresión lo transforma en un niño. Sí, no exagero. Su sonrisa hace aparecer en la escena un niño grande, de ojos brillantes y mente despierta. Es una sonrisa que gusta, que encandila.

 Estas gentes que me encuentro en el camino, buenos ratos, enseñanzas e ilusiones renovadas son las cosas a las que me aferro, las que consiguen mostrarme que mirar atrás no siempre es malo, que hay mucho y  muy bueno vivido, y que ello no debe caer en el olvido. Así que vuelvo a meterme de lleno en el Patio de Carena, a revisar la obra viva. Así que si queréis saber por donde navego, pinchad  estas coordenadas:

 Carena

 

Ojalá no doliera tanto 9 Noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 14:34
Tags:

Sitges

 

Ojalá pase algo que te borre de pronto:

 una luz cegadora, un disparo de nieve.

 Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,

para no verte tanto, para no verte siempre

en todos los segundos, en todas las visiones:

ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Silvio Rodríguez

Acabo de cancelar los vuelos y el hotel. Ya estaba todo pagado, y estaba decidida a ir al Salón Náutico de Barcelona. Pero me he echado para atrás a última hora.

 Sé bien que de ir me encontraría con él, es algo inevitable. Es más, conociéndome trataría de encontrarle, cosa fácil allí. También sé que a la última persona que él quisiera ver es a mi. No puedo negar que son muchas las ganas de verle, que a pesar de todo de cuando en cuando pienso en él. Pero me odia, seguro que sí. Es duro saber que alguien te aborrece, sobretodo cuando los has querido mucho. Lo peor de todo es que ese rechazo me lo he ganado bien a pulso, me lo tengo merecido y tiene sobrados motivos para todo ese rencor.

Quise creer que me perdonaría algún día. Me negaba a creer que llegaríamos a esto, que me daría la espalda de este modo. Pese a todo, pensaba, él es un ser especial, es único. Su sensibilidad superaba con creces la de todos los que conozco. Le hice llorar. Aún tengo presente ese llanto, si algo me duele más que su rencor es mi propia conciencia. Nunca, jamás, por nada del mundo quisiera haberle hecho daño. Es algo que torturará mientras viva, sus lágrimas, el daño que le causé a cambio de tanto como me dio. De cuando en cuando tarareo un estribillo de Bebe: Recuérdame, siénteme me has enseñado el cielo, el viento, el arte de sentirte dentro de mi ser. Y aunque sólo sean recuerdos fuiste mi mejor maestro sin querer…  Es inevitable que no duela, que no me arrepienta todos los días. Hay cosas que no se pueden olvidar.

 

Ha sido una persona muy importante que ha marcado una etapa de mi vida, alguien que apareció de la nada y me llevó de la mano a la mar. Sin él no lo habría conseguido, no tendría hoy mi barco, no sabría como el viento acaricia las velas, como son las estrellas allá fuera. Y lo más importante, sin llegar a destruir tanto como entonces no lo habría superado, no estaría en estos momentos aquí.

Tuve que tocar fondo, caer muy muy bajo para poder levantarme de nuevo. Sigo mi camino, que por fin está libre de maleza. El ya no está, tan solo su recuerdo. No puedo empezar de nuevo, no hay segundas oportunidades. Pero no podré olvidarle nunca. Ojalá se acuerde alguna vez de los buenos ratos y aunque solo sea un instante no me recuerde como la mala persona que fui. Por eso no voy. No quiero remover ese odio, prefiero seguir en su olvido antes que verlo y despertarle malos sueños.

Hace poco me preguntaron qué pediría si me fuera concedido un deseo de esos imposibles. Mi deseo fue que volviera, como esa primera vez, que me saludara, que se sentara a mi lado y navegáramos juntos en una de esas noches de agosto sembradas de estrellas.

A veces soñar duele. A veces, tenemos que resignarlo, asumir que hay sueños que sólo serán eso, deseos que nunca llegarán a cumplirse.

 

Niño pijo 3 Noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 17:54

318210

 

Negra. Así me tienes. Hasta el moño estoy de ti y de tus tonterías.

Cansada estoy de todas las pamplinas que tienes en lo alto. Payaso, que eres un payaso. ¿Realmente creíste que habías dado con alguien dócil? Si es que no das una. Hartita estoy de acompañarte a tus cenas de negocios, de poner la sonrisa, de aguantar al salido de tu jefe y al capullo de tu hermano; de ser un llavero que intentas llevar pa todos lados. Pues no, se te ha acabao el chollo.

La vedad, eres un pringao. No tienes carácter, ni criterio, ni iniciativa propia. Eres un producto de mercado, con esa apariencia impecable, con esa pose fingida, con esas camisas inmaculadas y sin una sola arruga. Tienes el cerebro almidonao. No sabes relajarte. No tienes ni idea de lo que es disfrutar un día simplemente paseando. Si es que  la culpa la tengo yo por salir con un tío que usa más cremas que yo ¿Quien me mandaría a mi? No te gustan más que las mariconadas. Habría que verte enfangao desmontando el fueraborda, o baldeando mi barco. ¡JA!  Eso de mancharte no va contigo, tio sieso. Aburrido. Ñoño.

Podría haber aceptado muchas cosas. Todos tenemos defectos. Pero nunca que te entrometas en mi parcela. ¿Me vas a decir tu que es lo que tengo que hacer? ¡Vamos hombre! No te lo crees ni tu. ¿Pero como te atreves a prohibirme nada? ¿es que ya no fabrican hombres auténticos? ¡joder!.

Te has equivocao. Por completo. A mi no me va tu rollo. Que disfruto con otras cosas y aún no te has enterao. Que en lugar  de escaparnos a Madrid y cenar en el Txistu prefiero la barraquilla de mi playa.  Que disfruto más por el puerto que por los hoteles. Que antes que esa disco superfachion  que me dejen dormir al aire libre. Todo eso a lo que tu te entregas yo lo dejo tras la puerta del despacho. Hay vida más allá del horario laboral.  Cambio ruido por estrellas, camisetas Tommy por pies descalzos sobre la arena. Ambientes cargados por aire frío de la mañana en el campo. No, por más que te empeñes no es posible.

Así que por favor, deja de llamarme, no te voy a responder. Ni quiero volver a verte, ¿no lo entiendes?. Un no es siempre NO. No voy a tolerarte que vuelvas a levantarme la voz. Déspota, mamón. Que te aguante la bruja estirada de tu madre que esta que escribe se planta.

Y da gracias que no me pillas con el síndrome premenstrual, que si no te diría 4 cosas (más). Así que agur, pipiolín. Búscate una niña buena, o ambiciosa, de las que tienen buenas tragaderas a cambio de un partido como tu. Encuéntrala, y cuando lo hagas móntala en tu coche ostentoso y piérdete muy muy lejos.

Ah, y no lo olvides. No es falta de autoestima, realmente la tienes diminuta.

 

Muertos de risa 27 Octubre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 17:46

Así estamos David y yo en el despacho esta tarde. David es uno de nuestros periodistas, y andamos solos en la oficina y perreando en los ordenadores. David es aficionado a los videos frikis,  y se ríe a carcajadas cuando le presto El Jueves. La verdad, sorprende ver a un chico tan alto, pijín, formalito muerto de risa ante semejantes cosas, no va con su apariencia, pero forma parte de su encanto, a veces es como un niño grande

 

Pero lo de esta tarde ya me ha hecho asomarme a su ordenador. Video de QVMT: la vena machista de Borja. Y sí, es para tomárselo con un homor mientras le llamas una y otra vez hijo de puta. Lo de sus pelis pornos no tiene desperdicio. Espero que se vea el video, que no sé ni como se cuelgan

 

 

Jaime 27 Octubre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 12:29

jaime

 

Si hay un hombre al que considero tremendamente atractivo entre todo el reparto del politiqueo que nos satura, ese es, sin dudarlo, Jaime Mayor Oreja.

 

No quiero hablar del político, ni tampoco de la persona, pues no le conozco. Escribiré sobre lo que me transmite como hombre. No nos engañemos, detras de los políticos simplemente se encuentran una pandilla de frikis, pelotas, trepas y un largo sinfín de descalificativos (cuidado que como en todo son muchas las excepciones). Desafortunadamente sé bien de lo que hablo. O sea que con este gremio lo de la erótica del poder como que a mi no me sabe a nada.

 

 

Independientemente de las siglas que le respaldan, Jaime es un hombre elegante. Pero la suya no es una elegancia que se limite al traje que  pueda ponerse. Su elegancia es otra. Está en sus gestos, sus posturas, el modo de sentarse y de gesticular. Me encantan todos esos detalles de él, no lo puedo evitar.  Su modo de hablar es pausado, su voz tiene un tono agradable.  Todo esto hace que me resulte un hombre terriblemente atractivo, pese a la diferencia de edad.  Y es que Jaime con los años, ha ganado en presencia como los buenos vinos.

 

Es curioso, pero el buen porte no se consigue el dinero. Sin embargo tengo la certeza que alguien que se cría en un barrio humilde no llegaría nunca a tener cierta clase. Me da igual que me llamen clasista, no voy por ahí. Pero el entorno en el que te educas hace mucho, marca. Las buenas costumbres, los ambientes enriquecedores que se maman desde la infancian cultivan a las personas. Eso está ahi. Claro que puedes criarte en un ambiente humilde y llegar a cierto nivel, pero siempre habrá algo que delate tus orígenes. Por cierto, algo que no soporto es el discursito de aquellos que se proclaman  “hijos de pobres y que se han hecho a sí mismos”.  Me parece algo soez, me aburren estos presumidos que siempre, por mucho que se hayan enriquecido se sentirán fuera de lugar.

 

Pero vayamos al tema que me estoy desviando. Algunos solemos tener una imaginación desbordante en cuanto a los personajes públicos se refieren. Lo que no sabemos nos lo imaginamos. Puesta a hablar de atractivo masculino, quiero creer que ese punto de cristiano beato que tiene su morbo, que oculta una bomba. Un hombre de familia, de marcados  principios morales, un líder, conservador, inteligente, calculador y ambicioso, ¿cómo serán sus deseos ocultos? Todos los tenemos, escondemos anhelos que a nadie le contaríamos, pero este tipo de perfiles en concreto despiertan en mi muchas cosas además de curiosidad…

 

Quizá sea su tendencia a las corbatas en tonos rojizos lo que me haga pensar que puede haber detrás del personaje un apasionado amante. Por cierto, dentro de la sobriedad que le caracteriza, tiene un estupendo gusto para las corbatas, excepto algunas verdes que ha lucido y que no le favorecen en absoluto. También me gusta que huya de los estampados estridentes, dice mucho de él, entre otras cosas que es un hombre seguro que no necesita llamar la atención. El corte de sus trajes también magnífico, mi más sincera enhorabuena a su sastre.

 

Sinceramente, me importa un bledo su discurso, el suyo y el de todos los que viven de los votantes. Aunque he de reconocer que el suyo es un modo de argumentar contundente, pone sobre la mesa razones de peso, con una lógica sencilla.

 

No sé por qué pero este caballero me pone, eróticamente hablando claro, desde hace años. Nada me gustaría más que conocer a las personas, a las dos que cada individuo lleva, la social y la que anda escondida, el verdadero yo que aquellos que viven cara al público no se atreverían a enseñar.

 

Hay que ver la mañanita que llevo, que no tengo otra cosa que ponerme a escribir estas cosas…

 

Aborto adolescente 19 Octubre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 11:23

 

 

¿Debe una niña de 16 años decidir libremente y a escondidas sobre el aborto?

 

 

Tema polémico. Estoy en contra de la futura legislación. Y de que accedan libremente a la píldora del día después como si de un caramelo se tratara. Argumentaré un poco mi postura, dejando fuera cualquier defensa política de uno u otro color, siglas, etc…  Y me gustarían más opiniones, sin entrar en un debate político, simplemente poniéndonos en el lugar de los padres o hijos. Qué opináis y por qué

 

 

No voy a entrar en discursos moralistas, acerca de aborto sí o no, que si el derecho a la vida, la libertad de elegir… También tengo mi opinión al respecto, pero el tema es otro. De lo que se trata es de si una niña tiene derecho a hacer lo que le venga en gana entrando a un quirófano y jugár con su salud a espaldas de sus padres. Y sobretodo a debatir si unos padres tienen derecho o no a apoyar o censurar, a aconsejar o guiar, a saber y decidir acerca del bienestar de sus hijos.

 

¿Puede el Estado anteponerse a los padres? ¿Realmente es posible que un grupo de señores que gobiernan temporalmente tienen más derechos que los padres a decidir? ¿Sabrán los progenitores qué es lo qué más conviene a un hijo que 4 ministros ansiosos de titulares? Me gustaría saber si esos políticos de turno que tanto abogan por la libertad de elección de adolescentes inmaduros, como se sentirían si alguna de sus hijas un dia como cualquier otro se despidieran con un beso diciendo que van al instituto y en realidad se encamina hacia un quirófano para abortar. ¿Y si la cosa se complica? ¿Cómo se sentirían esos padres y madres sabiendo que su hija anda sola en un hospital en un momento tan traumático, física y mentalmente hablando?

 

 

 

Provengo de una familia muy tradicional, de esas que de niños nos ponían guapos los domingos y antes del vermut, el restaurante de los domingos y el parque de atracciones, la jornada campestre o la playera,  nos llevaban a misa de 11. Mis padres, durante la infancia y adolescencia eran bastante estrictos. Eso tenía sus pros y sus contras a la edad difícil, claro, pero ahora pasada la treintena lo veo de distinto modo.

 

En mi casa se respetaba la figura paterna (y materna). Era un respeto sin miedo, siempre nos escucharon, nos prestaron atención. Nos enseñaron unos principios muy valiosos, y siempre han estado muy presentes. Hoy como siempre tengo la certeza de que darían todo por mi, hasta la vida si fuera necesario. Partiendo de esta creencia, sé que cualquier decisión que tomaran con respecto a mi siempre sería buscando lo mejor. Así que, si ponemos en la balanza ¿Quién decidirá mejor un bien, un adolescente o sus progenitores?

 

Por otro lado, a los 16 años hoy día una niña es eso, una niña. Se crían con todo hecho, no saben lo que es la responsabilidad.  Ni tan siquiera ha terminado de desarrollarse. Si son tan espabiladas como para abortar, habrán de serlo para tomar precauciones. Un quirófano, no lo olvidemos, siempre entraña riesgos, y un aborto no es hacerse un empaste en una muela. El poder someterse a una intervención que entraña riesgo mortal sin conocimiento de quienes más la quieren y son sus responsables legales me parece una aberración. ¿A qué lugar quedan relegados los padres?

 

Luego están las pildoritas. ¿Realmente saben que cóctel hormonal se meten? Supongo que yo, que pasé por ciertos trastornos hormonales, sé bien qué es eso. El hecho del libre acceso a adolescentes que no han alcanzado una madurez mental es peligrosísimo. Yo también tuve 16 ¡¡y hasta me acuerdo!! Si a mi edad hubiéramos podido pedir esa píldora sin más seguro que muchas hubiéramos aplaudido. Y es que claro, la mayoría de chiquillas lo que verdaderamente nos daba miedo era el embarazo, pero pocas pensábamos que nuestro príncipe azul del momento pudiera tener alguna enfermedad que contagiarnos. Esa es una de la que yo considero más graves consecuencias de eso: más contagios. Nada de condones, que para el bolsillo juvenil suponen una pasta, total mañana vamos a un centro de salud a que nos den caramelos.

 

Ahora, que tengo más de 30 años, miro hacia atrás y me siento satisfecha de lo que he vivido. He respetado a mis padres y ellos han cuidado de mi, aún lo hacen. Cuando maduras comprendes como nunca las noches en vela de tu madre cuando estás por ahí, el dolor cuando enfermas, el orgullo que sienten, los sacrificios que han hecho. Ningún amor es tan firme como el de unos padres. Si se hacen cargo, si sufren, si nos dedican su vida criándonos, educándonos, creo que tienen derecho a opinar en este tema, pues ellos, más que nadie, verán desde su perspectiva madura qué es lo que más conviene a sus propias hijas

 

No, no creo que en los tiempos que vivimos una cría de 16 años esté preparada para tomar ese tipo de decisiones a espalda de los padres. ¿Acaso hemos olvidado lo que es la edad del pavo? ¿lo intensa que es la vida en esa edad, tanto para lo bueno como para lo malo?

 

Periodo de silencio 19 Octubre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 8:40

silencio2

 

Estamos en periodo de silencio.

 

El silencio se lo come todo, llena los espacios, a veces de vacío, otras de paz. Es corrosivo o cura. No tiene término medio.

 

He visto cartas del pasado, un montón de mensajes almacenados y que ni siquiera había caído en la cuenta de que estaban ahí. ¡Como cambian las cosas! Cuanto has llorado. Yo también. Lo había olvidado, y eso es lo más extraño, nunca deberían olvidarse las lágrimas de nadie. Pero si algo he aprendido desde la distancia, al releer tantas cosas del pasado es que en los tiempos malos estábamos más unidos. En las dificultades nos apoyamos, y mirábamos más uno por el otro. Ahí se forjó una buena amistad, por la que aposté, en la que creía firmemente.

Ahora más que nunca tengo claro qué sucede. Me buscaste, me hiciste sentir algo necesario en tu vida, como una vía de escape. Tus palabras transmitían mucho. No me importaba entonces llevar las de perder, porque tu bienestar era más importante, porque quería verte sonreir. Eso ha ido a menos y ha aumentado la confusión. El sí pero no. El ahora y los plantones. El ni contigo ni sin ti.

 

No me vale eso.  Será porque no te quiero. No es que me confunda, tengo claro lo que siento y no es amor.  El problema es que quien no se aclara eres tu. Me felicitas por mi fuerza de voluntad y créeme, no tiene ningún mérito, no me ha costado ningún esfuerzo.

 

A mi me sucede que en la distancia me enfrío, veo las cosas de otro modo. Tan solo unos días y ya ves, ya no te deseo como antes. Quizá tus palabras, sutiles y educadas pero cuyo contenido no me ha gustado han sido las causantes de que vuelva a levantar un muro. Detesto tanta diplomacia. Considero una cobardía hablar con rodeos, no decir las cosas claramente. Eso duele más que la más dura de las directas.

 

Yo soy caprichosa, tú egoísta. No cuaja. Lo tienes difícil, amigo, muy muy difícil conmigo. Esto va a menos. Cuando tras las caricias queda sensación de indiferencia, de vacío…malo. Distintos enfoques. La amistad, aunque sean entre amantes, hay que cuidarla. No se puede dejar ahí, que se mantenga sola, limitándola a encuentros puntuales. ¿O es que olvidaste que ante todo somos amigos?

En fin, toca empezar la semana, mirar a otro lado, buscar nuevos alicientes que me saquen de este silencio soporífero.

 

En tus manos 13 Octubre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 17:40

klimt-elbeso

 

Me acerco a ti, por detrás, estás mirando el ordenador de abordo y no quiero interrumpirte, no de golpe, pero beso tu nuca, besos cortos que dejan escapar la lengua, haciendo un recorrido hasta tu oreja. Te quito la camiseta mientras lo hago, con cuidado, y pego mi pecho a tu espalda. Me gusta sentir los pezones duros contra tu piel, te acaricio la espalda con ellos, suavemente, y sientes esos dos botones erectos como recorren suavemente tu piel morena.

 

Sin dejar de besarte el cuello, los hombros…mi mano busca tu pecho, lo pellizca con cuidado y baja despacio hasta el pantalón. No hay prisa, quiero disfrutar del momento, notar como por debajo de la tela tu polla endurece y como tu mano busca mi sexo. Ahora mismo me gustaría lamerla, despacio, recorrerla con la lengua de arriba abajo, para después metérmela entera en la boca. Escuchar tus primeros gemidos. Gran parte de mi placer reside en ver como disfrutas Es una de las cosas que más me ponen, sentirte así de excitado, por eso me gusta mucho chupártela. Notar como te aferras a la cabeza, como coges el pelo y no puedes evitar embestir suavemente hasta mi garganta, me follas la boca suavemente, y yo me aferro a tus caderas, lo disfruto, sintiéndome cada vez más mojada, deseando que sigas follándome así, ansiando esa polla en mi coño.

 

Pero controlas, siempre controlas para prolongar al máximo el disfrute, sabes hacerlo bien y cuando estás casi a punto, antes de llegar al final te retiras y me dedicas unas caricias. Tomas mi pecho, pellizcas, lames, muerdes… Logras encontrar en mis pezones la frontera donde el dolor que se convierte en placer. Tu mano hurga en mi sexo, entre caricias me penetras con los dedos y creo volverme loca, te abrazo fuerte, te suplico que no pares, y cuando me tienes completamente en tus manos buscas mi cuello, mi oreja, susurras y el aliento cálido eriza mi piel. Creo que eso te gusta, disfrutas provocándome esas reacciones.

 

Tus dedos siguen entrando y saliendo de mi, me pego más a ti, casi quiero fundirme contigo, abro más las piernas, busco tu polla desesperadamente, sentirla cerca, te suplicaría que me la metieras en ese instante, la noto dura contra mi. Estoy al límite, lo sabes y por ello frenas, te suplico, por favor, no pares, quiero más, me cuesta controlar, te abrazo fuerte, mi cuerpo se tensa haciendo un sobreesfuerzo para no dejarme llevar, trato de contener tanto deseo, es un límite que da escaso margen de error, pero tu conoces mis reacciones, con solo tocarme, sentirme, lo sabes mejor que yo, y sabes donde parar, y cuando continuar para volver a la locura de tanto placer. Merece la pena contenerse, lo mejor no es el orgasmo, sino llegar a ese límite y mantenerlo.

 

 Ahora son tus dedos los que están repartidos, los siento abarcando todo, te centras en el culo. ¿Entraría bien tu polla dentro? Si, quiero sentirla así, abriéndose camino por un lugar tan estrecho, sentir como empujas suave, cuando lograras meterla toda la dejarías ahí quieta unos instantes, hasta conseguir que mi culo se adaptara a ella, sintiéndome llena por completo y gritando de placer sintiéndote plenamente, como un hombre fuerte, detrás de mi, llegando hasta las entrañas. La notarías entrar bien prieta y eso te gustaría, susurrarías tu placer a mis oídos consiguiendo lo imposible: provocar más deseo si cabe. No podría evitarlo, es imposible no llegar a un intenso orgasmo así. Y tras el primero me dejas recuperarme, con esa paciencia sabia que siempre muestras, sabedor de lo que haces, para después permitir que los siguientes vengan seguidos, como me provocas siempre, sin darme tiempo a reponerme de uno para llegar a otro. Consigues que me corra una y otra vez, sin pausa, y siempre me pregunto cómo es posible, como puedo estar corriéndome y en ese mismo instante mantenerme excitada por el que viene después. Supongo que es eso lo que le llaman multiorgásmica, aunque qué mas da el nombre.

 

No hay límites, ni tan siquiera soy dueña de mi cuerpo en esos momentos, pues reacciona a tu voluntad. Te suplico, te abrazo fuerte, te pido que me folles… y busco acariciarte. Me doy la vuelta y me acerco a tu polla, la rozo con la mejilla, como una gata puta y zalamera, está mojada, lamo suavemente la punta, la acaricio con la lengua, los labios… dios como la deseo, me gusta verla así, sentirla así, cerca del rostro, dura. Quiero volver a empezar a follarte la boca, para cuando estés excitado sentir como eres tu el que toma el control, penetrándome a tu ritmo.

 

Eso me gusta, que te dejes llevar, que disfrutes así. Estoy de tal modo que tus labios buscan entre mis piernas y mientras me como tu polla noto tu lengua recorrer mi sexo. Eso y tus embestidas me llevan al límite, pero no me voy a dejar llevar, voy a esperarte, a disfrutarte hasta el final. Y sigo sintiéndote, tu ritmo se acelera, ya no puedes parar, te escucho gemir, y aguanto, disfrutando de ese maravilloso momento, para unirme contigo en el orgasmo, sentir como te derramas, notar tu semen cálido como estalla en mi boca, llegando hasta la garganta con fuerza, para luego seguir lamiéndote muy muy suave, despacito, hasta que poco a poco quedes, quedemos relajados y fundidos en un abrazo.

 

Lo que hay entre nosotros es esto, placer del bueno. No merecen la pena que lo empañen broncas, ni disgustos, no son buenos ni para ti ni para mi. Yo intento con todas mis fuerzas desechar lo malo, me gusta lo que me haces, como me lo haces, las puertas que abres, los botones que tocas. Pero también sé bien que solo puede ser en determinados momentos, que esto no es algo de diario.

 

Lo prefiero así, porque cuando nos vemos no hay rutina que valga, no lo hacemos por costumbre, por cumplir, sino por puro y duro deseo. Eso es lo que quiero de ti, sólo eso, momentos aislados que me saquen de cuando en cuando de la rutina, que me lleven al cielo. Yo no quiero que me recojas a diario, ni despertarme y verte cada día, no quiero compartir contigo rutinas, ni telediarios, no quiero hablar de política contigo, ni de economía. No quiero que seas algo más establecido en mi entorno. No quiero que esto se convierta en parte de las tareas del día, porque antes o después dejaría de ser lo que es.

 

De ti quiero que seas la chispa, la sorpresa que rompa las normas, la cita imprevista que no está en la agenda y se presenta cuando menos lo esperas. El placer nunca puede premeditarse, pues si se hace así se ahoga. Te deseo, sí, me masturbo pensando en ti. Me despierto mil veces súper mojada porque en sueños he revivido tus caricias, todos esos orgasmos. Y así, puedo volver después a la tediosa rutina, con un buen sabor de boca. No tienes por qué estar en ese diario, disfruto con mi familia, me alegro, me enfado, en definitiva vivo mi vida. Voy a trabajar, salgo con amigos, y en esoso momentos no pienso en ti, porque cada cosa ocupa su lugar. Tu tienes el tuyo solo para determinados momentos, muy especiales de hecho, pero ni más ni menos importantes que otros. Ahora hay orden en mi vida, y cada cosa ha de estar en su lugar para no descolocarme

 

 Gracias por estos y otros tantos momentos pasados, por las puertas que has abierto, por haber descubierto rincones desconocidos  de mi cuerpo, por saber provocar reacciones que multiplican el disfrute. Gracias por hacerme sentir tan femenina, tan morbosa, mejor persona. Gracias por las travesías, por tus enseñanzas, tanto en la mar como en la vida (y en la cama), por tu cariño, tu paciencia, por tanto placer como me regalas, por las sorpresas… en definitiva por estar ahí sin pedir ni esperar nada más que esta amistad íntima y verdadera que nos une.

 

Plantada 1 Septiembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 16:08

enfadada1

 

 

Me ha plantado. El muy mamón me ha plantado.

 

Ayer me dijo de irnos a navegar y fondear la noche del jueves y hoy me salta con que tiene que ejercer de padre. Pues le pueden ir dando tanto al padre como al hijo, que ya está más que criado el niño para  poder quedarse solo en casa haciéndose pajas delante de la tele.

Y eso que estaba yo con cargo de conciencia, pensando en que si qué majo era, que hay que ver lo fría que había sido con él, que esa escapada le suponía a él correr riesgos, que si no debiera ser tan borde, que si…. ¡Pues sí, soy borde! ¡¡No puedo evitarlo!!

 

Me he pillado un rebote del 15, infantil y caprichosa a más no poder. Pero es que me jode, me jode muchísimo que me propongan algo que me haga mucha ilusión y luego el plan se desvanezca. Prefiero que no digan nada. Odio ilusionarme, y mira que me hice el juramento de no ilusionarme con nada que proviniera de un hombre, ni aunque este fuera un simple amigo.

 

Ya sé que soy egoísta, también sé que no es porque no quiera sino porque no puede, pero carajo, no me las voy a dar de comprensiva ni nada de eso cuando ahora mismo lo único que estoy es fastidiada. Hacerlo sería hipocresía pura y dura. Como le he dicho: lo mejor hubiera sido no ceder y seguir dándole calabazas, y que se espere sentado si piensa que voy a volver a quedar con él (volveré, por mucho que despotrique en estos momentos).

 

Lo malo es que le ha dolido que me ponga tan borde, y encima el pobre en lugar de mosquearse ha optado por una actitud paternal y comprensiva que me sacaba más de mis casillas aún si eso era posible. Pero en el fondo tengo un pellizquito que duele en la conciencia. “Que bruja eres niña, has sido una auténtica cabrona”. Cuando me pongo soy una arpía, pero el hecho de ser consciente de mi maldad supongo que me hace menos víbora. Además, dentro de un rato estaré arrepintiéndome de todo lo que he soltado aquí ahora. ¡Si me conoceré yo!  Mucho genio al momento y luego ná de ná.

 

Ya se sabe: perra ladradora…le faltan dientes

 

Relajándome (o intentándolo) 29 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 17:02

felacion

 

 

No le voy a dar muchas vueltas. Resumiendo: nada como un (unos) polvo bien echao. La sensación tras el orgasmo es maravillosa y me encanta disfrutarla sin interrupciones. Te quedas en la cama, relajada, notando esa flojera tan placentera, con tu compañero al lado acariciándote suavemente (cosa rara en los hombres tras correrse, que suelen ser más despegados que nosotras). La luz tenue, el silencio, el silencio…. ¿el silencio?

 

-He pensado que estaría bien que iniciáramos algo más

 ¡¡¡¿¿¿¿¿xxx????????!!!!!!!!!!!!!!!!

Joooder, ¿por qué tras un rato de sexo estupendo tienes que estropearlo?. No, no quiero iniciar algo más. Eres un chico majo, atractivo, me caes bien, me haces reír, follas como los ángeles. Peeero… el pero es ese, que hemos follado, no hemos hecho el amor. No, no quiero iniciar algo más.Y el problema es que ya lo sabías de antemano, no has llegado aquí engañado. Me gusta lo que hay entre nosotros ya, está bien así. Salir de cuando en cuando, divertirnos, compartir confidencias y buen sexo. Pero también me gusta luego volver a casa, no esperar tus llamadas, ni tener que quedar contigo por norma cuando llego harta del trabajo. No estoy para implicarme emocionalmente con alguien, y mucho menos para confiar en esos sentimientos volubles y traicioneros que se dan en las primeras fases de una pareja. El algo más es estropearlo y tu ya lo has estropeado con solo sugerirlo.

 

No te respondo pero mi gesto ya te lo ha dicho todo, y te pones de morros. Vaya por Dios, con lo a gustito que estaba tras este buen rato y me vas a dar faena. Toca ponerse cariñosa ¿o era comprensiva? Venga hombre, no te lo tomes así, ya veremos sobre la marcha (siempre he pensado que unaverdad a medias es el peor de los embustes pero desgraciadamente la vida me va demostrando que esa forma de mentir evita males mayores). Besito por aquí, caricia por allá, y mi mano que busca tu sexo. Menos mal que eres facilón y ofreces poca resistencia. En estos casos suele ser infalible el sexo oral, quien no se consuela es porque no quiere, y bueno, no lo haré sin ganas, que va, bien pensado me apetece retomar la noche así, total, ya que me has cortado el ratito de relax lo mejor es volver de nuevo al ataque. Y la verdad, tengo ganas de más,  me pones cachonda dejandote querer ¡Qué le vamos a hacer, si  a pesar de tus meteduras de pata me pones!

 

Surrealismo 14 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 21:16

Un titular:

 

Moratinos regala casi 30.000 euros a los gays y lesbianas de Zimbabwe

El ministerio de Asuntos Exteriores de España ha concedido una subvención de 28.810 euros a un proyecto de gays y lesbianas de Zimbabwe tal y como aparece publicado en el BOE de hoy, jueves 13 de agosto. La cuantía es con creces la más elevada de las aprobadas en el día de hoy por dicho ministerio, muy por encima de las que recibirán la Cruz Roja Española, la Federación Española de Instituciones para el Síndrome de Down o la Asociación Catalana para la Infancia Maltratada, entre otros.

 

 

En estos momentos no se me ocurre nada que decir, dado lo esperpéntico de la noticia… Y ojalá no me de el arranque de opinar, porque manda webos como decían los  contrarios

 

El pollo 12 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 10:25

 

 

pollo

 

En menos que canta un gallo…

 

Cuatro de la tarde. 39º y levantera de esa que aturde. Los locos se alborotan más con los fuertes vientos cálidos que nos castigan en esta bahía. Acabo de llegar a casa del trabajo y subo las escaleras directamente a mi dormitorio. Por el camino me zafo de las sandalias y empiezo a desabrocharme los tejanos. ¿Quién me mandaría ponerme pantalones con esta calor? Suelto el bolso no sé donde y voy directa a la ducha.

 

Los pantalones repegaos me los quito como el papel de las magdalenas. Casi se me cuece el culo dentro. Una duchita con agua fría parece que me revive. Me pongo un vestidillo fresquito y bajo a la cocina a picar algo. No tengo muchas ganas de comer ya a estas horas, pero un poco de melón fresquito entrará muy bien con jamón. Algo bueno tienen que tener los cerdos.

 

Suena el móvil y emprendo una carrera escalares arriba antes de que deje de sonar. Demasiado tarde. De todos modos voy a ver quien llama. ¿Dónde he dejado el bolso? No está encima de la cama, ni tirado por el suelo. Joder, tampoco está en el armario ni debajo de la cama. Busco por todos los dormitorios y por la salita. Nada que no aparece.

 

Vuelve a sonar y… parece que la musiquilla sale del baño. ¡Bingo! Mi bolso está en el cesto de la ropa sucia. A todo esto ¿qué hace ahí? Si ya lo decía yo que el levante hace perder la cabeza a los que ya de por sí la tenemos un poco ida. Miro y pufff es mi madre. Mejor no se lo cojo. Pero la mujer es insistente. Tercera llamada.

 

-Dime

 

-¿Niña? ¿eres tu?

 

-Pues claro mamá, quien voy a ser- suspiro

 

-¿Qué te pasa?

 

Mi madre ha cogido el vicio de preguntarme a todas horas si me pasa algo. –Nada mamá, qué me iba a pasar-vuelvo a suspirar. Paciencia, niña, paciencia.

 

-¿Seguro que no te pasa nada?

 

- Que no, no sé por qué lo preguntas- (lo sé, lo hace por vicio, ella es asíy a estas alturas no la voy a cambiar)

 

-Ah, que te notaba la voz rara- (pues vale)- Mira que te diga… que mañana no vamos a estar por casa por la mañana y.. esto…

 

(Verás como me cuelga algún marrón)- ¿Qué tengo que hacer mamá?

 

-Pues que si puedes preparar algo de comer para mañana para  tu hermano, que yo llego hoy muy tarde y mañana me es imposible

 

Ya estamos… – Mamá, mi hermano está cojo, pero no manco. Que digo yo que es capaz de prepararse algo o encargar una pizza

 

-Es que está a dieta de esas raras de ciclista y no quiere pizza

 

Mi hermano y sus tonterías. Ahora le ha dado por prepararse para una competición y no hay quien le saque del arroz y el pollo. –No me lo digas mamá, que le haga algo de pollo. ¿Y no es mejor que se ase una pechuga?

 

-Ay niña, es que está mu sequita la pechuga, ya sabes que él prefiere los muslos- encima delicao- Pero déjalo, no te preocupes-(tono de mártir)-que ya haré algo esta noche cuando llegue sobre las 11. No he dicho nada, olvídalo- Silencio acusador. Ese  “sobre las 11″ ha sido una puñalada. Qué mala hija y qué mala hermana.

 

Sí, si que lo ha dicho. Ya me la ha clavado y bien en la conciencia. –Déjate de rollos, si sabes que lo voy a hacer, pero a ver si dejas de malcriar al niño, que tiene 30 años y no es ningún inútil.

 

Me han jodido la tarde. Pensaba tirármela tirada debajo del aire acondicionado con el libro que me tiene enganchada. Abro la nevera y no hay pollo. En el congelador sí, pero odio descongelar en el microondas. Me visto y llamo a Marcos para ir a tomarnos un café y de paso prestarle un portátil que el suyo se ha roto y lo necesita para una presentación. De ahí al super, sección carnicería

 

-Buenas, querría un pollo…

 

La carnicera tiene un gorrito blanco pillado con horquillas en el pelo. Tiene falta de retocarse esas mechas, son demasiado rubias sobre un castaño demasiado oscuro, el constraste es horrible. Tampoco le vendría mal pasarse una toallita desmaquilladora por las mejillas, demasiado colorote, demasiadas sombras en el párpado demasiado estridente el “conjunto pictórico” de su rostro. Por lo demás no tiene mala presencia si no tenemos en cuenta ese delantal ensangrentado que da repelús. A pesar de rondar los cincuenta bajo esa careta sus rasgos muestran un reflejo de que un día fue bonita.

 

La señora maquillada del gorrito me saca el pollo. -¿Cómo lo quiere?

 

-¿qué como lo quiero?- Nos ha jodio la carnicera, pues como todos los pollos que se comen:  muerto, decapitado  y desplumado..

 

-digo que si lo quieres entero, a cuartos o trozos más pequeños. Con piel o sin piel…

 

-¡Ahhhh! Puestos a pedir a trocitos pequeños, sin cabeza ni pellejo, y si le quitas eso marrón ¿las vísceras?

 

Y ahí está la carnicera con una especie de hacha-cuchillo ensañándose con el ave cadáver. ¡Qué puntería tiene la tía! Por un momento pienso que si se le escapa un poquillo, aparte de pollo me llevo una ración de manitas a casa. Mejor pensar en otra cosa que me está dando muy mal rollo.

 

Ya con mi pollo descuartizado aprovecho para ir a la sección de quesos y hacerme con algo de roquefort y…. uhmmm hay torta del casar ¡Qué rico con unas pasas! Resiste niña, resiste. Paso de largo y ni roquefort ni casar ni ná de ná, mejor unas judías verdes.

 

Llego a casa. Abro la bolsa del pollo y ¿ahora qué?. ¡Ah, ya! Tengo que hacer una llamada ¿Dónde está mi telf? Obviamente en la bolsa  vacía de la compra, esa que estaba a punto de tirar.

 

-¿Tita? Oye, mira, que …¿tu como haces el pollo?

 

-De mil maneras- ya salió la listilla

 

-El más fácil, y que mi hermano no me lo tire a la cabeza

 

-A tu hermano le gusta mucho con limón,  y con un poco de  piña

 

No es como lo hace mi madre con salsa de almendras pero suena bien y tengo un par de piñas pequeñitas en casa. Anoto las instrucciones de mi tía. Parece fácil. Observo el pollo-cadáver. Se le ve un poco de sangre ¡qué asco!. Cojo un escurridor y lo meto debajo del grifo. Sale bastante, pero aún le queda. Y también tiene algo de pellejo. Tabla, cuchillo y tijera. Empiezo a cortar todos los cachos ensangrentados, y con ayuda de un cuchillo a quitar el pellejillo que aún tiene. Al palpar le queda algo de cartílago. Se lo corto también. El pescuezo lo veo muy morao, me da asco, lo aparto.

 

Solo me falta quitarle la piel a  las alitas. ¡Le leche, tiene la raíz de una pluma! Ufff cuesta. Se me va el cuchillo y un tajo bien hondo en el dedo. No veas como sangra, pero no duele. No, no duele… hasta que meto el dedo cortado debajo del grifo y ¡¡ayyyyy!! Si que duele sí, duele mucho.

 

Dejo el pollo rebusco en el botiquín y agua oxigenada, betadine y una buena gasa. Me lo lío con esparadrapo. No, no me vale una tirita, casi me desangro por el dedo, ¿ves, ves? ¡si parece que asoma por ahí la vena aorta! ¡y hasta las tripas! casi me muero  por culpa de un jodido pollo muerto. Ya sé que exagero, sí, pero es mi dedo y como ya soy mayor nadie me hace el sana ranita ni me da besitos en la herida.

 

Tras una larga lucha con el cuchillo voy poniendo las piezas limpias en un plato y los deshechos en una bolsa. No es posible, en la bolsa hay más sobras que en el plato.  ¿Cómo es posible que todo un pollo se haya quedado en una ración escasa? Con esto no hay suficiente para comer unos cuantos que nos reuniremos mañana. Evidentemente las dos piñas se quedaron en un cuarto ¿sabéis lo difícil que es pelar una piña? Mejor haré el pollo al limón con más limón. Si mi hermano quiere piña que se abra una lata y se la ponga en el plato.

 

Resignada vuelvo a ir al súper. Menos mal que está cerca de casa, pero la calor sigue siendo mortal, el aire viene terriblemente caliente. La carnicera me saluda y me mira curiosa  el dedo. Antes de preguntar le echo una mirada que hace que se contenga. Sí, es mejor que te calles. Ya sé que no tengo su habilidad forense pero empiezo a estar de mala leche y  no pienso ni quiero darle explicaciones de mi percance.  Si prepararna pollos limpios para principiantes en mi dedo no luciría un bulto enorme de gasa y esparadrapo modelo E.T.

 

-¿Olvidaste algo?

 

-Estooo, quisiera otro pollo, que creo que no voy a tener bastante. O mejor no, póngame pechugas, sólo pechugas, 4 o 5 o mejor 6 (más vale que sobre). Y ya que estoy no me reprimo esta vez y me vengo además con mi torta del casar. Esta noche me desquito, al carajo la dieta.

 

Me vuelvo a casa y busco por la cochera un ventilador. ¿Por qué no se suele poner aire acondicionado en las cocinas? Es el lugar en el que más calor hace. Pongo la tele mientras sigo las indicaciones culinarias de mi tía. Parece fácil. Pollo, ajos, limón, pimienta, un poquito de tomillo… Lo hago en una cazuela de barro, y  tiene muy buen aspecto el acabado.

 

Cuando vengo a darme cuenta son más de las 10 de la noche. Estoy cansada, apesto a comida, y con el estómago revuelto. Necesito otra ducha. Mientras me quito bajo el agua el olor que se ha instalao entre los rizos oigo ruidos abajo. Mis hermanos (los dos) llegan a casa con unos amigos. Vienen hambrientos y no tienen otra cosa que hacer que meterle mano al pollo. Cuando bajo  voy directa a la cocina, me temo lo peor. En el fondo de la cazuela solo se ven las ramitas pochas de tomillo. Fuera, en el porche mis hermanos y amigos se relamen. Los platos rebañados lucen limpios.    Bueno, parece que ha gustado. Les pregunto si me ha salido bueno

 

-Pssshhhh. La verdad…. para la próxima vez échale sal. Por lo demás.. bien, aunque demasiada pechuga. Nada como los muslos y las alitas crujientes, y esto tenía poco. Eso sí, ¡qué bueno que hayas comprado este queso! Está de escándalo!

¡Ostras! Ya sabía yo que les faltaba algo, la sal. Se han cargao casi todo el queso untado en chapatas tostadas. Al menos con hambre no se han quedao.  Por lo demás, ¡serán mamones! casi me quedo manca y me vienen con esas. Me contengo para no soltar una burrada.  

Mañana estos o comen por ahí o en casa van a comer… pizza (por no decir otra cosa)

 

Añoranza 7 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 11:01
Tags: ,

Dali mujer en la ventana

En tu silencio habita el mío y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de tu olor  (Bebe)

 

 

Te echo de menos, no puedo evitarlo.

 

Echo de menos los buenos ratos, los buenos tiempos en los que estar contigo suponía un descubrimiento tras otro, una reflexión, una ilusión. También una desilusión.

 

He abierto el correo y te iba a mandar un mail. Pero me he echado atrás y  lo he borrado.  Hoy dudo si lo mereces, si mereces que aún te tenga tanta estima, si aún  merezco esa actitud.

 

No debería a estas alturas preocuparme por ti, preguntarme si estarás bien, si serás feliz. Pero lo hago, no puedo evitarlo. Sigo de cuando en cuando  mirando a la mar esperando tu regreso.

 

Es jodida la añoranza. Muy, muy jodida. Más lo es el silencio

 

Caramelos 5 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 19:35
Tags: , , , ,

Pezon caramelo

 

Tengo un caramelo para tí… ¿lo quieres? tendrás que venir a por él. Deberás lamerlo, mordisquearlo, jugar con él.
Saboréalo. ¿Es dulce? ¿te gusta? ¿quieres otro? Tengo más, sólo tienes que pedírmelo. Tómalo.
Sabes, ardo de deseo, con todos mis sentidos, tocar, oler, lamer… lo quiero todo.
Y tú, dime niño, ¿tú que quieres? Dime, anda, que tengo curiosidad, quiero saber tus anhelos.

 

¿Y vosotros? decidme, ¿qué deseáis ahora mismo? Contestad sin pensarlo, que es lo primero que os ha pasado por la mente al leer mi pregunta, no temáis escribir una tontería, no. Todos los deseos son importantes. Es una constante vital, una señal de que estamos vivos. Si no deseáramos nada, el mundo no tendría sentido.

 

¿Habéis comido alguna vez un algodón de azúcar compartido? ¿Lo habéis robado de los labios de alguien querido? y hablando de robar, ¿hay algo más hermoso que un beso robado? ¡Sí!, esos que no esperas, que son fugaces pero que te ponen el corazón a mil. ¡Qué maravilla!
Y vosotras, niñas… habéis descansado con vuestro amante dentro, esos minutos posteriores al climax, que los cuerpos se relajan, pero que él sigue ahí, derramado en vuestras entrañas, con esa sensación de estar los dos fundidos en uno , los cuerpos unidos en reposo, es tan intenso… Y las risas, esas risas compartidas, mirando a los ojos a alguien, viendo ese brillo reflejado en otros iris…

 

La verdad, momentos así convierten eso de vivir en una experiencia maravillosa.

 

El ganador: un ejemplo de superación 5 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 19:24
Tags: , , ,

 

atleta_cosmico 

 

Conozco a un hombre, un gran hombre, que hace poco más de dos años creyó que su vida había acabado. Un hombre que un día cualquiera, sin esperárselo le dijeron los médicos que posiblemente nunca volviera a andar. Alguien excepcional, que emanaba libertad por los 4 costados y así lo reflejaba en todo aquello que hacía: gran corredor, mejor escalador, buen nadador, magnífico ciclista. No había medio en el que se desenvolviera a la perfección, y así, victoria tras victoria lo demostraba en todo tipo de competición deportiva.

 

La vida nos pone a prueba cuando menos los esperamos, y ésta le impuso por fuerza la más dura de sus pruebas. Un accidente terrible, una médula tocada, vértebras que ya no están, corpiño espantoso para mantener erguida su espalda rota, prótesis en sus meguadas y deformadas piernas cuya musculatura había desaparecido por completo.…meses y meses de cama, sillas de ruedas, dolor, tristeza, incertidumbre. No habían analgésicos que calmaran el dolor de su cuerpo roto, menos aún para aliviar la pena de su alma o la de sus padres, que estaban tan rotos o más que él.

 

Pero hay personas que son todo un ejemplo de superación. Existen hombres y mujeres que al mirarlos, al ver su trayectoria nos dan grandes lecciones, nos muestran que querer es poder, nos enseñan que la vida no se acaba, que puede ser maravillosa, y siempre hay que andarla hacia adelante. Este hombre del que hablo es un reflejo de lo maravilloso que puede ser vivir, de una libertad personal y una fuerza interior que contagia a quienes les rodean de optimismo, de ganas de superarnos.

 

Apenas podía andar y al poco de salir del hospital ya estaba en la piscina. Nadie dijo que fuera fácil. El sacrificio que le supuso dar los primeros pasos se reflejaba en el dolor que mostraban sus facciones. Nadie dijo que fuera fácil, y él lo sabía. En una ocasión le dijo a un cofrade de esta taberna, a Epops que para curarse debía desearlo realmente, todo lo demás era cuestión de proponérselo, y claro, grandes dosis de disciplina y sacrificio. Un diagnóstico médico puede ser medio acertado, pero ¿hay por ello que sentarse y conformarse cuando nos dicen que no nos vamos a curar? No perdemos nada por intentarlo, perder la esperanza es una de las peores cosas que nos puede pasar.

 
Desde hace un tiempo acá, comenzó a subirse en la bici. Lleva una de esas muy ligera de la vuelta a España. Las cuestas le suponen una quimera, pero en rectas ya supera a muchos. Un nervio de la pierna está “muerto”, lo que le hace arrastrarla. Pero hoy le vi llegar, empapado en sudor, con una prótesis en esa pierna “tonta”. Ha intentado correr, hoy por primera vez ha vuelto a hacer lo que antaño era parte de su rutina. Apenas ha sido un par de kilómetros, y venía para que le costara la vida, pero venía.

 

 

En estos momentos se ha ido a casa roto de dolor, quizá haya forzado mucho el primer día, pero lo ha intentado. Esta noche le espera unas largas horas terribles, él lo sabe, es consciente de que cada paso lo paga con lágrimas, pero es valiente, y ningún precio será demasiado alto nunca para comprar su sueño.

 
En cuanto se alivie volverá a hacerlo, le conozco bien. En dos meses hay en Sevilla un campeonato de triathlon: correr, bici y natación. Su ilusión es participar. Si lo consigue correrá con su prótesis en esa pierna.
No llegará el primero, quizá ni tan siquiera consiga ir a ese campeonato, pero lo que es seguro es que será el ganador absoluto. Ya lo es. Para mi siempre lo ha sido, un gran triunfador desde el primer día que llegó a este mundo. En estos momentos soy una de las mujeres más orgullosas del mundo, y pregono mi suerte por conocerle, por aprender de todo lo que me está enseñando en la vida, por quererle tanto y porque ese amor es correspondido. Este hombre para mi sigue siendo un niño, lo seguirá siendo aún cuando cumpla 50 años, pues un hermano pequeño será siempre eso: el peque.

 

Y eso, que quería compartir este momento tan emocionante con vosotros, muchos de los cuales habéis estado apoyándome desde el fatídico accidente del niño. Si lo consigue, si lograra en estos 2 meses conseguir cubrir esos 3 o 4 kms que el recorrido exige corriendo (aunque sea andando a paso ligero) nos iremos a Sevilla, y pediré encarecidamente a los cofrades de la zona y a los que quieran que nos acompañen a darle ánimos, que no es pa mi, sino para alguien que bien lo merece: Antonio, mi hermanillo chico, todo un campeón.

 

Y ya estoy otra vez ñoña y con el moco colgando. Cawoentóloquesemena…

 

Momento peliculero 5 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 16:57
Tags: , , , ,

estacion el prat

 

“Te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu templo: los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último, todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás mas hermosa de lo que eres ahora, nunca volveremos a estar aquí…”.

Brad Pitt, en  la película Troya

 

De cuando en cuando algunas cosas suceden de tal manera que se nos queda en la memoria para siempre. Creo que de eso tiene gran culpa todas las horas de tele y cine que absorbemos a lo largo de la vida. En el fondo todos somos un poco bastante peliculeros.

 

Una de las escenas de mi vida, escena de película claro, sucedió el verano pasado. Llevaba planeando el viaje desde hace tiempo, sin tener claro si debía  hacerlo. La intuición femenina me chivaba que no debía ir, pero no hice caso, y tomé ese vuelo.

 

Los madrugones, aeropuertos y arreglo personal son muy mala combinación. Tenía que estar a las 6 de la mañana presentando las maletas en el aeropuerto. Sobra decir que eso de viajar ligera de equipaje es una quimera para mi. Lo tenía todo preparado, excepto qué me iba a poner para viajar. Gran problema, pues iba con el tiempo justo. Al final, como sucede con las prisas, te pones lo primero que pillas del armario y luego te arrepientes pues ni resulta cómo ni bonito. Mi elección fue un error: la falda que consideraba cómoda se arrugaba solo con mirarla, y la camiseta era como una especie de sauna portátil.

 

Al llegar a Barcelona tenía pensado coger un taxi hasta mi hotel, pero era demasiado temprano y eso me supondría estar dando vueltas hasta las 12 que era la hora de entrada. Me decidí finalmente por el tren, un transporte casi desconocido para mi. Mi ciudad es tan pequeña que por no tener no tiene ni metro, menos aún tren de cercanía. Hacía casi una década que no subía en uno de estos y me sentía algo así como la cateta llegada del pueblo, sólo que en lugar del paquete con los chorizos llevaba el portátil y el bolso tamaño XXL

 

La verdad, estaba nerviosa, muy nerviosa. El viaje suponía para mi muchas cosas, la más importante un anhelado encuentro con un hombre. No tenía prisa habíamos quedado para cenar, pues a la hora que yo llegaba él marchaba a trabajar así que tendría todo el día por delante para descansar y adecentarme. Me dejó bien indicado los trenes que debía coger para llegar a mi destino. Era fácil: Aeropuerto-Estación de El Prat, y allí hacer un transbordo hacia esa preciosa localidad costera que sería mi destino final.

 

Bajé en la estación de El Prat y cambié al andén de enfrente para esperar el tren que me llevaría a mi destino. Para hacerlo debía subir por unas escaleras y atravesar una sala para bajar por otras. La estación no era la que yo recordaba. Era un engendro modernizado situado ahora en el subsuelo. En mi memoria la estación de El Prat se conservaba aún bonita, antigua pero al aire libre. Los tiempos cambian, y mutan (o mutilan) el entorno antaño hermoso.

 

Allí estaba yo, sentada en una oscura estación soterrada de tan solo dos andenes cons sus vías, cada una en dirección opuesta. Mi aspecto era lamentable: Las ojeras delataban que estaba muerta de sueño. Los rizos se habían convertido en una maraña rebelde. Mi ropa arrugadísima, parecía que la había llevado puesta durante una semana. El calor me hizo impacientarme  por llegar y darme una refrescante ducha en el hotel. Llevaba como siempre un abanico, pero no lo saqué. Me sorprendió muchísimo no ver a nadie con uno de estos, cuando en muchos lugares es un elemento tan imprescindible como el teléfono móvil. Por un momento pensé: menudas pintas, menos mal que no me ha recogido en el aeropuerto.

 

En dirección contraria a mi destino ví aproximarse otro tren. Por unos segundos soñé despierta. En mi sueño él iba en ese tren, nos mirábamos, el a través del cristal de la ventanilla, yo desde el andén de enfrente. Soñé que, como pasa en las películas romanticonas que él desaparecía en un segundo entre tanto viajero y el tren seguía su camino, dejándome esa desaparición desconcertada. Pero como el mío era un sueño muy peliculero, a los pocos segundos él aparecía por las escaleras que daban a mi parada y se plantaba frente a mi (música pastelosa de fondo, claro).

 

No supe como acababa ese sueño. No tuve tiempo de terminarlo, pues a medida que se aproximaba ese tren que no era el mío le vi. Era real, él iba en ese tren y me buscaba desde esa ventanilla hasta dar conmigo. No saliço de mi ni un sólo gesto, estaba rígida,  paralizada. Soy tan tonta que siempre me pasa lo mismo en los momentos especiales. Por unos instantes toda la gente que le rodeaba, que nos rodeaba desapareció, y durante esos segundos el tiempo se paró por completo. En esa estación sólo estábamos él y yo. Su presencia inundaba todo, ese tren, la estación, me inundaba a mi por dentro. Tan petrificada estaba por fuera como alterada por dentro. En serio, casi me da un telele.

 

Pero en el momento más inoportuno llegó mi tren y esto me hizo volver a la realidad. ¡Qué fastidio! Estuve a punto de perderlo, de dejarlo ir. No supe qué hacer, era una tontería, ¿qué iba a hacer yo ahí perdiendo el tren? Así que me subí a éste temblando de la cabeza a los pies, el corazón a mil por hora. Lo que parecía un sueño, las imaginaciones que minutos atrás me hacían grata la espera se habían convertido en una realidad. Sólo que el no  bajó las escaleras…  ¿O sí?

 

Pues sí. Sí que lo hizo. Esa noche, cenando con él me lo contó. Al verme bajó de su tren para correr a mi encuentro antes de que yo subiera al mío. Podríamos habernos tomado un café, echar un ratito. Podríamos habernos besado como lo hacen en el cine, podrían haber pasado mil cosas. Sólo que esto no era una película y no habían guionistas benévolos que nos echaran un cable. Cuando llegó a mi andén mi tren ya estaba en marcha  y yo no esperé. Aún ando tirándome de los pelos por ello. Quizá fuera un avance de lo que días después sucedería.

 

Así es la vida, un tiempo relleno de miles de momentos. Algunos amargos, otros dulces, y otros peliculeros. Y aunque mil cosas hayan pasado desde entonces, por unos segundos tanto él como yo fuimos los protagonistas de una escena propia de la gran pantalla.

 

¿Música? No fastidies 5 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 9:07

hopper asientos

 

 

Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas

(Jean-Jacques Rousseau)

 

Hay una nueva moda en auge entre el sector garrulo que me saca de mis casillas. Lo malo de ella es que es contagiosa, y va a más, en cantidad y en decibelios. Y es que a este sector de la mal llamada sociedad les ha dado por compartir o más bien imponer en los transportes públicos   su pésimo gusto musical entre el resto de ciudadanos.

 

Intento ser respetuosa con la gente que me rodea, aunque lo confieso, no siempre lo consigo, pero eso sí, trato por todos los medios de no molestar al de al lado. Sin embargo hay cosas que me fastidian y mucho. Porque digo yo ¿tengo por narices que aguantar que un calorro que comparte el mismo transporte público que yo me haga soportar sus melodías favoritas? Que dicho sea de paso, lo de considerarlas melodías habría que discutirlo. ¿Leo yo mi libro en voz alta? ¿no, verdad? Pues entonces, pido el mismo respeto.

 

Imaginaos el plan: Entre las 6 y las 7 de la mañana, con los ojos aún medio cerrados y alguna arruga de la almohada aún surcando el rostro. El cerebro necesita su tiempo para despertar, se lo toma con calma, pues ya tendrá todo el día por delante para rendir a tope. Subimos al autobús y justo detrás se te sienta un elemento llamado ciudadano más. Saca su móvil de última generación, auriculares incluidos, lo mira, lo trajina, busca y ¡bingo! Ya ha dado con el fichero musical.

 

Y ahora llega el problema: el garrulo DESCONECTA los auriculares. Sí, sí, como lo lees, los desconecta y los guarda, que para él la música no es para disfrutarla, es para lucirse delante del personal. Es más o menos como si el libro que suelo llevar siempre encima no lo usara para leerlo sino para limpiarme el culo en el wc. Así que el elemento en cuestión le da al play, volumen a tope, llenando el espacio público de un chumba chumba que a casi nadie le gusta. Claro, cabe la posibilidad de que hallan más imbéciles en el autobús que tarareen o muevan el pie al compás, pero seguro que estos también tienen otro móvil supermegamoderno con un archivo musical casi idéntico. Daremos gracias a dios de que no ponga cada uno la suya a la vez.

 

Pero lo peor no es eso, noooo amigo. Lo peor es que apenas han pasado 30 segundo de canción considera que ya hemos oído bastante ese tema. El tío es generoso y se ha empeñado en mostrarnos toda su colección de abortos musicales y como el recorrido autobusero no es muy largo pues pasa de un tema a otro en un espacio de entre 15-30 segundos. Da igual, todas las canciones vienen a ser las mismas.

 

El garrulo pone cara de interesante, mira con el rabillo del ojo a su alrededor, saca pecho y se siente satisfecho. Está convencido de que regalándonos su música hace un gran favor a la humanidad que viaja en ese bus y todos se lo agradecemos, es más, le consideraremos mucho más “guay”. ¡Cojonudo, eh! Tío, molas mogollón, eres un as…. Pues no,no molas nada, ni eres cojonudo, ni guachi, ni tan siquiera normal. Eres un gilipollas que lo único que logras es dar por saco.

 

Puedo entender que estos personajillos por inseguridad y/o falta de personalidad acentúen esa necesidad de llamar la atención, de exponerse para que la gente sepa que existen, lo malo, es que como es tan poca la materia gris que tienen no tienen capacidad para pensar, cosa muy normal pues pocas neuronas les deben quedar tras aficionarse a esos ruidos que desprenden sus guachiteléfonos.

 

Y luego pasa lo que pasa, no solo fracasan en su propósito de ser más molones, sino que además se convierten en seres más pequeñitos en el mundo, más indeseables, porque presumen abiertamente su poca cultura, el poco interés en cultivarse un poco. Llevan la etiqueta colgada de “don nadie para siempre”, y es que para ser algo no es necesario tener un máster, con tener algunos intereses normales y respetar a los que te rodean ya conseguirían al menos ser personas en el mundo, que no es poco.

 

Hoy, el trayecto en el transporte público ha sido bastante más ameno. Un marroquí llevaba chumba chumba a máximo volumen cantado en moro (si no era jodido escucharlo en cristiano, en trabalenguas ni te cuento). El conductor le ha pedido que hiciera el favor de parar la música, que era muy temprano para molestar a la gente. El chaval se ha hecho el loco, así que el conductor se lo ha vuelto a decir esta vez de un modo cortante y sin por favor: El chaval ha bajado bastante el volumen, para que se escuchara muy flojito. Pero por lo visto el conductor tenía el día cruzado, pues ha parao en seco el autobús, se ha levantado y se ha dirigido al asiento del chaval y a voz en grito le ha soltado: o paras la música de los cojones o te bajas ahora mismo.

 

El chaval, finalmente ha parado la música. El silencio y las caras de aprobación creo que le han avergonzado tanto que de seguida ha bajado. Podría decir que me daba penilla el chaval por el bochorno que ha tenido que pasar, pero la verdad, no me daba ninguna pena, todo lo contrario, he pensao: ahora te jodes, por listo. Y es que, de un modo u otro acabamos recogiendo lo que sembramos. Las semillas de este chico desde luego no eran de respeto.

 

 

Guiño 4 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 9:56

guiño

 

“Me gustaría describir su cara, sus manos… y no puedo, porque mi propio deseo me ciega cuando está cerca.”

(Lolita, de Vladimir Nabkov)

 

 

¡¡Oye!!, ¡¡tss tss!! Tú, si tú , no mires hacia atrás, es a ti a quien me dirijo… que siiii, que es a ti. ¿te sorprende que te guiñe un ojo? Me apetecía, ¿por qué lo hago? ¿y por qué no?

 

Son muchas cosas las que me apetecen hoy, y este guiño es una de ellas. ¿El motivo? No lo sé, es algo espontáneo. La verdad es que tengo ganas de provocarte, estoy juguetona. Sí,va a ser eso, que tengo hoy la vena de niña traviesa. Y es que esta mañana he buscado mi mejor sonrisa y la he sacado a la calle.

 

No me mires con esa cara de inocente que no cuela. ¿A quien pretendes engañar? Eres un listillo, y sabes más de la vida que yo, es cierto, me llevas unos años de ventaja. Pero no te confíes, yo también puedo enseñarte muchas, muchísimas cosas. Y tengo ganas de revolotear a tu alrededor… ¿no te importa, verdad?

 

¿Qué ocurre? ¿nunca te has levantado revoltoso? Claro que sí, y eso me gusta. Por mucho que te empeñes en esconderlo, tienes un punto de niño, un aire casi infantil, que me encanta. Y esa sonrisa,¡menuda sonrisa la tuya! ahora mismo la estoy imaginando y hace que me apetezca acercarme a comerte esa boquita. ¿No me crees? Ven, vente que te saboree.

 

Que siiii, que es contigo, no lo dudes. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? Te propongo una cosa, desnúdate, yo también lo haré. Pero no sólo es tu cuerpo el que quiero ver, muéstrame además tu alma. Yo estoy haciendo lo mismo ¿no me ves? Eres tan transparente…

 

Tus raíces son fuertes, ¡qué firme pareces! ¡y qué sorpresa! resulta que a ti también te mece el viento, ¡quién lo diría!

 

Juguemos al juego de los amantes, acaríciame como yo lo hago. Es agradable ¿verdad?. Bésame tonto, que me gusta sentir tus labios recorrer mi cuerpo. ¿Te das cuenta? Acaba de pararse el tiempo. ¿por qué no pones tu mano aquí? Si, así está bien. Te siento tan cerca… Siénteme, penétrame. ¡qué bien se está así!

 

Recuerda, estos momentos son únicos, nadie nos los puede arrebatar, y se quedarán para siempre en nuestra memoria.

 

Sonríe… no, así no, sonríe más… eso es, mucho mejor así.

 

Damas y caballeros 4 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 9:03

 

quijote

 

El siguiente escrito en negrita me lo dedicó Pedro,  el eterno amante, para siempre y por muchoas vidas que pasen cómplice y amigo.  El hombre maduro que siempre temió a la par que disfrutó de mi lozanía.  Quijote y dulcinea.  Fue su respuesta a todo lo que narro a continuación. Si aún existen caballeros, Pedro es  y siempre será uno de ellos.

 

“Los tiempos, como tu has muy bien descrito, no son ya lo que eran.

 

Los caballeros son solo aquellos que intentan vivir una vida con un proyecto de honestidad hacia si mismos y hacia los demás. Ahhh, Señora mía, entelequias de la razón perdida.

 

 

Aquel que no intenta arañar beneficios menores, calderilla de miseria, de cada una de las circunstancias que la vida te presenta, esta abocado al fracaso

 

El primer fracaso es que los demás no te entienden, e interpretan tu comportamiento como estúpido o mentiroso. Los primeros es que no lo entienden y no comprenden como no actúas en busca de tu propio beneficio. Los segundos es que como no les cabe en la cabeza que no se actúe en propio beneficio, piensan que hay trampa y cartón en tu proceder.

 

Esos son los Quijotes en la política, en la profesión o en la empresa. Estúpidos o falsos a los ojos de los demás. Como lo supo interpretar alegóricamente el Señor Saavedra”

 

“Que princesas tiene estos Quijotes? Las Princesas que ellos mismos se inventan en entre las fantasías del ciberespacio. Princesas que viven otros mundos, otras tierras, con el azul del mar reflejado en el iris de sus ojos negros. Princesas que tiene todas las virtudes que la escritura confiere, arrecifes de sus deseos, de sus necesidades mas intimas, proyecciones de sus anhelos de perfección. Princesas en las que la piel tiñe de olor la pantalla liquida, y los sombreados transfieren el volumen de sus formas a la arquitectura neumática de la pasión y el deseo.

 

 

 

 

Princesas, lozanas y doncellas (sobre los 30), que cruzándose con el Quijote, cansado y senil (mas de 50), por un camino abrasado y polvoriento (aunque Rocinante lleve aire acondicionado), nunca reconocerán el inconfundible valor del polvo inteligente.

 

Polvo soy, y con ese polvo te amo.”

 

 

 

 

¿Donde están los Caballeros Andantes? ¿Sacándole brillo a la armadura?

Quiero creer que están en una cruzada, pues apenas nada se sabe de ellos.
Las aspas de los molinos han dejado de girar, se derrumban de aburrimiento. Las Dulcineas se cansan de mirar el horizonte esperando, y han dejado de suspirar.
Las princesas han cortado sus largos cabellos dorados, ya no lanzan trenzas por la ventana para que los amantes puedan trepar hasta sus aposentos; ahora llevan el pelo corto a trasquilones y multicolor.

Sancho ha dejado el vino y las hogazas de pan con tocino y se ha puesto a dieta. Rocinante ha salido del armario y tiene un lío con Platero… Pero me ha contado una vecina que Platero sigue enamorado de la mula Francis. El Quijote asiste a terapia con un psicoanalista y se ha hecho adicto al prozac. Isolda ya no escribe cartas a Tristán, le manda fríos sms. Arturo ha pedido el divorcio y ha cambiado la mesa redonda por un diseño espantoso de Ikea. Ginebra por despecho ha publicado un best-seller en el que revela sus secretos de alcoba. Lancelot es su representante y Merlín planea un atentado en Camelot .

Los monarcas son simples asalariados y los consejeros han montado gestorías por todo el Reino.. Los Arquitectos ya no se inspiran en castillos y los señores feudales optan por liberar terreno y venderlo por parcelas. Parcelas en las que alzarán bloques de superpisos de lujo de 25 metros. La Iglesia…joer,  esa cambia poco, murió el 1º Ministro de la Iglesia, y lo sustituyeron por otro que también tienen los días contados aún así esto ya no es lo que era, ya se proclaman algunos homosexuales cuando los católicos debieran prácticar el celibato ¿cómo proclamar ciertas tendencias si teóricamente no conocen el pecado de la carne? pronto tendremos Papisas o papas transexuales. Al menos los calorros como Cristiano Ronaldo o Bisbal consideran de moda los rosarios colgados al cuello, así que seguirán haciendo negocio, que es lo suyo.

 

Los vasallos están en los sindicatos negociando su convenio y  edictos Eres engrosan las listas de parados. Los Trovadores ya no hablan de vuestras hazañas, sólo cantan chumba-chumba y han cambiado las liras por móviles que emiten sonidos convulsivos que transtornan en lugar de deleitar… Los bufones siguen siéndolo, pero han dimitido en el castillo para montar un programa televisivo de máxima audiencia…

 

Y me horrorizo, añoro esas aventuras, conservo mi pañuelo en espera de anudarlo a la punta de una lanza del caballero que se batirá por mi, luciendo los colores de su dama, sueño con jinetes, brillantes armaduras, con rocines, con posadas, con paseos por tranquilas abadías, con lecturas sosegadas a la sombra de un manzano, con baños a escondidas en un río de agua fresca, con torres de castillos, con arpas, con verdes valles, con grandes pieles sobre el suelo, junto a enormes chimeneas, con banquetes de multitudes, malabaristas, trovadores, miradas cómplices, camas altísimas con dosel, encuentros a escondidas de amantes en las capillas, profundo rojo en las paredes, flores de lis, mesas redondas, reyes, reinas, príncipes y princesas… Se pierde el romaticismo, lo afirma una que poco romántica es, y aún así añora ciertas costumbres que sólo leyó en los libros.

 

Estimulantes 3 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 17:45

taza_de_cafe

 

NOTICIAS: 27 de octubre de 2007

Según estudios de investigadores de la Universidad de Scranton, en Estados Unidos, los intereses de una mujer para con el sexo se relacionan proporcionalmente con la cantidad de cafeína que ingieren diariamente.

La investigación demostró que existe un aumento de un 45% en el interés sexual de la mujer que ingiere hasta cuatro tazas de café por día.

De acuerdo al coordinador de la investigación, el café inhibe el comienzo de la depresión en la mujer. Según otros investigadores, la cafeína, además de reducir depresión y estimular la actividad sexual, también reduce el riesgo de suicidio.”

 

No es una novedad, los lunes son un asco. Suena el despertador del móvil, ya estamos liaos. 10 minutos más anda, o mejor media hora, si total, me da tiempo. Vuelvo a cerrar los ojos y la voz de mi conciencia empieza a dar la brasa: ¿vas a legar tarde el primer día? ¿no te da vergüenza? Ñeñeñe que puñetera. Nada, vamos parriba, total, así no hay quien descanse.Pero no sé por qué me quejo, total, los días libres también madrugo 

A tientas busco el cepillo de dientes, me da pereza abrir los ojos.  ¿Dónde está el dentífrico? Bajo al baño de la planta inferior de casa ¡bingo! Pero qué manía de cuando falta algo en lugar de reponer ciomprando quitarlo de mi baño. Ya empezamos a dar vueltas. Un pis que alivia, ¡qué gustito! Creo que no somos conscientes de lo placentero que resulta orinar cuando tienes ganas. Me suelto la coleta que recoge los rizos  y a la ducha. ¡Qué gozada sentir el agua fresquita caer encima! Me recreo, tanto que el tiempo pasa volando. ¡¡Mira qué hora es ya!! Corre Marga, corre que ya vas a tarde.

 

Aún mojada empiezo a buscar qué ponerme. Debería acostumbrarme a dejármelo todo preparado por la noche. Es algo que me repito desde hace años pero que nunca hago. Ya está, esos pantalones blancos que hace siglos que no me pongo. ¡Horror! Se me han quedado chicos, ¿y ahora qué? Ya, ya lo sé, voy a pasar el resto del día calentándome la cabeza porque no me entran esos pantalones, o lo que es lo mismo pasando hambre las próximas dos semanas. Al carajo, la faldita beige es cómoda y fresca.

 

Me tomo el vaso de café con leche al tirón y salgo corriendo. ¡El móvil! Si es que cuando se empieza mal el día va a peor. Vuelvo a casa, y encima del escritorio está mi móvil, esperándome. Me entran ganas de dejarlo allí donde está, cada día tengo más claro que el teléfono es un invento diabólico pero toca trabajar y lo necesito.

En el bus me da por pensar en Luis ¿Qué será eso que no me ha contado? Ha debido ser duro, intuyo que una historia terrible pero creo saber por donde van los tiros. De todos modos no le voy a preguntar aunque creo que por dramática que sea su historia no me sorprenderá. Ya tengo unas cuantas batallas en mi currículum y creo poder ponerme en su lugar a la hora de entender el sufrimiento, aunque sea por distintos motivos. Es su vida, su intimidad, y no me entrometo por el enorme respeto que me produce la intimidad individual de cada persona, aunque no por ello le resto importancia.

 

Luis emana un “algo” especial. Quizá el tiempo me diga que me equivoco, pero a día de hoy le tengo por unn hombre tremendamente frágil, con una delicadeza enternecedora, y un interior  muy muy rico. Por su culpa, o mejor dicho por la mía, llevo unos de días subiéndome por las paredes, esa travesía que tiene prevista es ideal, y sin embargo no puedo acompañarle, no en agosto. Creo que fue lo que hizo, a su modo me lo propuso. Pero es que “su modo” te deja confundida ¿seré una metomentodo? ¡Carajo, Luis,! Si me hubieras dicho sin rodeos me gustaría que me acompañaras, si hubieras demostrado más ganas abiertamente ya habría hecho virguerías para dejarlo todo y navegar, pero me quedo con las dudas. Y, sabes, ya me da miedo  arriesgar, pues el riesgo puede convertirse en dolor. Experiencias pasadas me han enseñado a no precipitarme, el que quiera algo que me lo pida bien pedido, que luego pasa lo que pasa, yo me entiendo.

 

Pero es que Luis es extremadamente tímido, se pasa también de prudente. Me encantaría que exteriorizara más lo que le apetece al menos conmigo, que no temiera a entrometerse o molestarme, pues no lo  hace.¡¡Si supiera que esta noche he tenido un sueño erótico con él! Los sueños no se controlan, pero confieso que en esta ocasión tengo parte de culpa, le considero atractivo, por dentro y por fuera. Vamos, que Luis me pone, y no sé poir qué, pues siempre se muestra apático frente a la vida. A veces me da la sensación de que por mucha desidia que transmita tiene que ser una bomba. Follando a veces soltamos lo que guardamos a diario. Además, el sexo es una magnífica terapia para combatir el aburrimiento y la tristeza. El como deportista sabrá bien que es el ejercicio en el que más endorfinas desprendemos.

 

 

La verdad, últimamente he tenido muchos sueños eróticos. Quizá sea que llevo ya tiempo sin echar un polvo. Pero es que me da pereza. Sí, como lo lees. No sé por qué salgo tan poco, Ni por qué no me apetece quedar con ningún amigo. Y sin embargo durmiendo me pillo cada calentón de narices. Confieso que no me importaría perderme con Luis un par de días y recuperar lo atrasado,  pero vamos, que faltan ganas para arrancarme. ¡Quien me ha visto y quien me ve! quizá me estoy haciendo mayor. ¡Bah, chorradas! estoy en plena etapa de plenitud sexual.

 

Jose me ha llamado, y Diego no para de hacerlo, y… bueno, no nombraré al tercero no vaya a leerle su mujer, que por cierto, la doña últimamente está con la mosca detrás de la oreja. Aunque la verdad no debería, ya que están separándose. Será rabia, pues ella nunca me pudo ni ver. Pero yo no le he hecho nada, ni tan siquiera me lo tiré hasta que no supe que su relación estaba acabada. Quizá este amigo sin nombre sea un desastre en temas de convivencia pero como amante es la leche. Además, yo no tengo nada que ver con su ruptura, así que a mi que no me metan.

 

A favor de este chico no apuntaré su inteligencia ni su sensibilidad, la verdad solo me interesa de él el sexo. Así que para sumarle puntos diré que está muy bien dotado y es incansable. Sí, claro que el tamaño importa, no nos engañemos. No es que sea algo fundamental, ni que me gusten las pollas enormes, pero vamos, algo grandecito siempre se agradece más, sobretodo cuando se le da buen uso. Eso sí, lo del sexo anal está restringido para grandes miembros, que el sexo es para disfrutar, no para sufrir. Lo malo es que estos amigos últimamente no me motivan nada, pero es más que posible que el problema sea mío.

 

En fin, vaya pensamientos me acompañan esta mañana en el autobús, me pregunto que cara pondría el adolescente con la cara llena de acné que se ha sentado a mi lado si supiera en lo que estoy pensando. No tengo remedio.

 

Al llegar al despacho una montaña de papeles me espera. Necesito otro café, así que voy a tomármelo pero esta vez saboreándolo. No me voy a estresar, total, tengo toda la semana por delante. Poco a poco voy cogiendo el ritmo, son más de las 11 de la mañana y aquí ando, escribiendo. Ahora, tras un largo periodo de convalecencia tengo claro que no voy a permitir entrar en la dinámica de antaño, que he de tomarme las cosas con calma., sin estresarme ni agobiarme.

 

La noticia que encabeza el post la leí hace ya tiempo. Me hizo gracia, yo tomo eso, unas 4 tazas al día, y he sido muy activa sexualmente. Pero no creo que esté relacionado. O tal vez sí. Mañana, cuando suene el despertador, dormiré media hora más, decidido. Y me tomaré un buen café antes de empezar, amargo y fuerte, como me gusta, y sobretodo con tranquilidad. Quien sabe, quizá después me planteé tener una tarde de pasión con el señor superpene.

 

Aniversario 3 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 11:31

 

corazon-a-la-deriva

Camino despacio pensando volver hacia atrás,
No puedo en la vida las cosas suceden no más…
Aún pregunto qué parte de tu destino se quedó conmigo,
Pregunto qué parte se quedó por el camino

Tenía tanto que darte, tantas cosas que contarte
Tenía tanto amor, guardado para ti…

Tenía tanto que a veces maldigo mi suerte..
A veces la maldigo…
Por no seguir contigo…

 

 19 de julio

No puedo decir que fuera una noche como otra cualquiera. No, era una noche muy importante, para mi la que más en muchos años. Lo malo es que en mi maleta llevaba muchos fantasmas del pasado, monstruos de los que no lograba zafarme.

Todo estaba planeado. Preparé una cena en la playa, sería una sorpresa, creo que tal y como lo organicé iba a ser una gran sorpresa. Pedí que organizaran algunas cosas que se me escapaban, tales como el tema del menú. Lo de las latas y el bocata me parecía algo cutre para una ocasión tan importante, así que pregunté en el hotel. Se harían cargo de todo, sin problemas. Delicatessen que les llaman, para que el picnic playero fuera de lo más especial. Sabía que le gustaba el cava, a mi también.  Tiré la casa por la ventana y no escatimé en gastos, quería lo mejor, él lo merecía.

Llevé conmigo parte de mis raíces, reflejadas en forma de barco. Un viejo pescador, tan viejo que navegó con mi abuelo antaño, hizo una réplica de una antigua embarcación. Me entregó el barco de mi abuelo en pequeño. Por un lado quisiera haberlo guardado como un tesoro por el resto de  mis años, pero por otro era un presente especial para alguien que lo merecía más que nadie, que lo sabría valorar. Por último una pequeña cajita de plata. Dentro una llave, la de mi barco, nuestro barco, pues consideré que era tan suyo como mío, sin él no sé si lo hubiera logrado. Le estaba tan  agradecida… y esa llave era un símbolo especial, era una muestra de que todos mis logros en cierta medida eran los suyos también.

Lo confieso, disfruto planeando sorpresas, me gusta cuidar los detalles intentando conferirles a cada una un significado. No se trata de que sean detalles bonitos, sino de que tengan historia propia, que cada una sea el testimonio de algo. Por eso esa no era una sorpresa más, era… no encuentro palabras para describir lo que representaba para mi. ¡Tenía tanto que….!.

 Esa noche  la luna acompañaba, estaba plena, iluminando la noche. Pero no vino, y esa puta blanca y oronda fue testigo. Ya la tarde- noche anterior se lo dije, lo sabía.  “¿No te voy a volver a ver más . Pregunté AUNque ambos sabíamos que era una afirmación. Lo supe, esa era la última vez, y a pesar de todo no me resistí a la verdad. También sabía que en el fondo mi presencia allí no era por ese cariño que pensaba que nos unía. Tenía un papel que representar allí, era el cebo para aumentar el aforo al espectáculo. Claro que era consciente, y me dolía saberlo, pero lo asumí, era bueno para sus intereses, y a nadie dañaba eso. Hubiera preferido pasar desapercibida, que nadie supiera de mi presencia, de mi supuesto logro. Lo único que realmente me importaba era poder sentarme a su lado y hablar, compartir como tantas veces lo habíamos hecho durante años.

Esa noche, la noche que nunca apareció me fui a la playa acompañada de una carísima botella de cava. ¡Y pensar que con lo que valía esa botella una familia podría alimentarse un mes! También iba conmigo la réplica del barco de mi abuelo. Sabía que era algo único, ese hombre ya era muy mayor, y le quedaba poco cuando lo empezó. No me equivoqué, falleció el invierno pasado, ya nadie podría hacer algo así.

Y ahí estaba, sola, completamente sola, sentada en la playa. Algo que tantas veces he hecho con gusto, en esos momentos era un modo terrible de atormentarme. Si me preguntaran que es la soledad más absoluta, les diría que es una amargura que te rompe por dentro, la que a mi me rompió esa noche.  No estaba rota por él, por su ausencia, sino por mi misma. Hice un amargo balance. Supe entonces que los fantasmas me habían ganado la partida, que estaba ahí en ese estado porque yo lo había permitido. No tenía culpa él, ni el pasado, la culpa fui yo que no supe solucionarlo a tiempo.  

Dios como lloré, como llegué a quebrarme en mil pedazos. ¿Qué había hecho con mi vida? ¿Cómo pude llegar a quererlo? ¿Cómo había llegado hasta allí?

 

Amaneció en esa playa. Pero no vi ninguna luz, seguía allí,  inmersa en la más completa oscuridad. Era el día de mi partida. Desde el espigón eché el barco de mi abuelo a la mar. El no lo quería, yo… yo solo quería huir, quisiera haber sido como ese barco, hacerme a la mar esa noche, y no volver. Por instantes pasaron por mi cabeza ideas que la cobardía me hizo desechar.  Ese pequeño barco fue alejándose, poco a poco, portando todas las ilusiones que me habían llevado hasta allí. Sólo quedaba yo en esa playa. Yo y mi amargura.

No veía la hora de regresar. Haciendo la maleta sabía que nunca nada volvería a ser lo mismo, que algo en mi se había roto para siempre. Las  únicas ganas que me movían eran las de destruir todo lo pasado.  No lo pensé, eliminé Arrecifes, el lugar que desde hacía tantos años había sido mi refugio. Alguien  me acompañó al aeropuerto. Ignoraba qué me sucedía, pero encontró a una mujer destruida. Aún así no preguntó, demostró ser inteligente y respetuosa con mi dolor. Fue algo sabio, las personas que estamos en ese estado no encontramos consuelo de ningún tipo y nunca hay frases acertadas

 La hora escasa que duraba el vuelo de retorno fue interminable. Traté de contener las lágrimas, cosa harto difícil, cerré los ojos y aguanté ese nudo que apretaba mi garganta. Mi gente esperaban al llegar preocupados. No sabían qué ocurría. Nada bueno, pero no consiguieron sonsacarme nada. Ni tan siquiera deshice la maleta. Me fui directa a la cama. Bajé las persianas y allí permanecí varios días, a oscuras en todos los sentidos.

 

Los días que siguieron fueron una interminable pesadilla. Seguía con ganas de alejarme de todo,  quería huir, escapar de tanto dolor, pero no había donde ir, estaba acorralada, toqué fondo del todo. Durante esas horas  interminables, esos días sólo pensaba en algo, en esa promesa que me hizo de navegar conmigo. Fue una promesa en firme, él era un hombre de palabra. Tocaba desprenderme de mi barco, no quería volver a navegar,  no quería soñar. Lo puse en venta sin dudarlo.

Me armé de valor y logré hablar con él. Lloraba, lloró como un niño desconsolado por el daño que le había causado. Y a pesar de todo me pidió que no me deshiciera de mi barco, que era mi sueño .¿Qué sueño? Soñaba con navegar con él, ni que fuera una noche. Ya había perdido esa capacidad, ya no habían sueños. Aún así no lo vendí, siempre creí que ese barco  era el fruto de tantas charlas, sus enseñanzas, consejos, apoyo. En cierto modo era algo de los dos y no quería hacerle más daño, ya había sido demasiado.

Traté de poner un parche a todo el caos provocado. Escribí a una mujer la carta más dolorosa que nunca se haya escrito. Es curioso, tan rota estaba que pensé que nada me podría dañar más. No fue así, eso acabó de rematarme. A partir de ese día me convertí en un ser sin alma.  Volví a mi rutina, vivía, respiraba automáticamente, pero no sentía, no había nada, solo dolor.

Los siguientes meses fueron un descenso al infierno, la oscuridad reinaba. Llegó la enfermedad, pero realmente daba igual, todo daba igual. Era como una bola que crecía y crecía, arrasando con todo. Había tocado fondo, sentí estaba muerta en vida, no tenía ganas de nada, no había ni una sola ilusión, ni un solo motivo para hacerme sonreír. Solo era una autómata sin alma, que llevaba la rutina diaria por inercia, trabajo y dormir, trabajo y dormir. Nada más. Pedí ayuda, claro, pero ¿Cómo ayudarme si mis ganas de vivir, de sentir se habían extinguido?

Quizá fue el dolor de mi familia, el de la gente que me quiere lo que me hizo reaccionar.  Muchos amigos de siempre, de la niñez, la juventud acudieron, fue un revuelo a mi alrededor el que se montó. Mi vergüenza era máxima. Nadie nunca supo de mi, de mis miedos, de mis cosas. Por más que la gente crea que me muestro demasiado escribiendo a nadie le contaba mis cosas, excepto a él. Y él ya no estaba. Sin embargo a los que me querían les daba igual saber o no. Solo querían sacarme del pozo donde estaba.

En ocasiones le busqué. Mis sentimientos hacia él eran contradictorios. Había rabia, pena, dolor. Me sentía engañada, utilizada, no creí que pudiera darme la espalda, no entonces. Y añoranza, una  maldita ausencia que había creado un vacío enorme. Pero no le encontré, no quiso salir. En el fondo intuía que era feliz, que le vino bien todo lo que pasó, pues de lo malo, tras esa carta consiguió su propósito. Quien sabe, es casi seguro que eso lo acelerara todo, tal vez supuso un empujón a algo que de otro modo hubiera sido más frío. Sin estar previsto con una carta le expuse todo abiertamente, y ella inducía a tener que dar un paso adelante. Sin embargo a mi me supuso un retroceso, porque sí decía grandes verdades, pero algunas a medias. Fue bastante humillante tenerme que abrir de ese modo pero lo hacía con la certeza de que funcionaría, de que a él le beneficiaría pese a todo lo sucedido. No, no escribí para arreglar algo roto, escribí para que él consiguiera lo que anhelaba. Si al menos supiera que ha respetado mi intimidad, si me hubiera defendido, si no hubiera dado lugar a tener que hacer uso de eso… Pero estaba claro, yo no importaba nada en ese momento, nada. Lo que hoy opino al respecto es algo que me guardaré para siempre, al fin y al cabo he sido útil y todos ganaron… excepto yo.

 Los últimos meses han sido una auténtica batalla contra mi misma, contra el ser en el que me había convertido. Ha sido durísimo, me ha costado mucho salir. No era sólo plantearse una meta. Me esforzaba todos los días en levantarme, vivir suponía un terrible esfuerzo, intentaba sonreír cuando solo tenía ganas de llorar. Me obligué a salir, hablé con los amigos de verdad. Seguía sin entrar en detalles de mi pasado, pero aprendí a pedir ayuda. Es muy difícil hacerlo. Miguel ha sido junto a mi familia un gran apoyo. Largas, larguísimas charlas, de la vida, de las ilusiones. Grandes consejos, gratos ratos, en su barco, en el mío, en mi casa… Tener a alguien que vive a tantísimos kilómetros tan pendiente, preparado para salir disparado en cuanto me veía caer. Porque caí, varias veces, nadie dijo que lo arreglaría a la primera, ni a la segunda, ni…

Pero lo he arreglado, he salido al fin. Ahora sé pedir ayuda, sé rodearme de gente cuando mis fuerzas flaquean. Me encuentro serena, y solo aspiro a vivir en paz. Soy consciente de algunas cosas que antes no quería pensar. Han sido muchos los balaces, me he sentido usada en ocasiones, me he sentido muy fea, por dentro y por fuera. Me hizo sentir muy poca cosa, sé de sobra que lo hizo sin querer, nunca tuvo malas intenciones, no es mala persona.

Ahora las cosas han cambiado, me serené, enfrié una parte del corazón que quemaba, aún lo estoy haciendo, no por nadie, sino por mi. Solía conseguir lo que me propusiera, esta no va a ser más difícil que otras metas. Ahora toca cuidar de mi, nadie lo hará mejor que yo.

Cometí un terrible error, me abrí, por completo a alguien. Llegué a confiar plenamente en él. Le ofrecí mi corazón sin preguntar si lo quería. Sentía devoción por él, rara vez se llega a querer de ese modo a una persona, Ofrecí todo, no hablo de amor, sino del cariño más puro que se pueda tener, de admiración, lealtad, sinceridad. Cuando tienes completa fe en alguien y se rompe esa fe te parte en dos, pero con suerte ves que lo importante es uno mismo, que quizá alguien no merezca recibir tanto. Fue mi error, de nadie más.

Ahora, pasado lo peor y con la mente fría, me alegra que no se acercara a ese infierno, habría sido peor. Me decía a mi misma, a la gente que estaba mejor, pero era mentira, y se veía a la legua. Hoy puedo decirlo, hoy sí. He salido, y no ha estado a mi lado, ni tan siquiera se preocupó lo más mínimo. Lo conseguí sola y al fin me convencí de que me engañaba a mi misma, de que me aferré a alguien porque creí que por mi misma sería incapaz. Todo ha quedado atrás, desgraciadamente él también.

Mi barco, ya no es lo de antes. Ya no tengo tantas ilusiones volcadas en él. Navegar ya no es lo mismo, apenas lo hago. Siempre que voy a puerto, siempre que suelto amarras y salgo a la mar recuerdo esa promesa que me hizo: A finales de agosto navegaría conmigo. ¿Cómo puede tener tanta importancia una promesa? pero la tenía, nunca jamás se lo pedí,  y era algo que deseaba, pero tenía que salir de él.  Y eso supuso un mundo, una simple promesa cambió mi mundo. Aún pienso en ella, ya ves, no puedo evitarlo, un pellizquillo de tristeza pinza ahí dentro. Pero sigo adelante, trato de no mirar atrás excepto para no olvidar que nunca he de permitir que vuelva a pasar.

Hoy he vuelto a llorar escribiendo esto.  Pero al fin he vuelto a escribir, no para nadie, sino tan sólo para mi, nadie ha de entenderlo, basta con que yo lo sepa y lo diga en voz alta. Hacía tanto que no me abría en este medio, que en cierto modo es abrirme conmigo misma. Confieso que lloro al hacerlo, que he tenido que parar mientras escribo más de una vez para coger aire, para no permitir que el dolor enturbie mis pensamientos. Es irremediable la pena ante algunas cosas, pero es algo que ya no me domina.

Ayer pedí un deseo: que se esfumara el rencor.  Ojalá no me lo guarde. Ojalá no lo sienta yo.  Ojalá supiera que me ha perdonado, que no me odia. Hay un trozo muerto en el corazón. Murió ese día, lo tapé con esa promesa no cumplida. Sigo mi camino, tratando de llevar la cabeza alta. Es difícil tras todo lo que he dejado atrás ir recta, pero soy tenaz, tanto que vuelco todo mi esfuerzo en esquivar los baches.

Poco a poco sonrío, a veces casi he vuelto a sentirme feliz. Nada será nunca como antes, algo dentro ha cambiado, ya no me ilusionan tanto las cosas ni espero o creo nada de nadie, me he vuelto terriblemente excéptica, lo sé, pero he logrado superarme como persona.  Resulta irónico, tras tanta calamidad, ansío unas palabras amables, recuperar a un amigo y saber que el rencor se ha alejado. La añoranza está muy presente en mi vida, no hay día que no intente olvidarlo, pero no puedo. A veces sueño despierta, que volverá a aparecer como ese primer día, que todo empezará desde cero, borrón y cuenta nueva. Miro el ordenador, el móvil, espero… no es mala la esperanza, me niego a perderla, no por él, es por mi. Perdería mi fe en las personas de lo contrario, y aún tengo fe, aún le tengo por una de las personas más especiales, si no la que más, de todas aquellas que se cruzaron en mi vida. No puedo, y no quiero olvidarme, no es algo racional, es algo que manda el corazón. En el momento que lo hiciera este corazón no albergaría ninguna ilusión más.

Mientras continuaré luchando por esa serenidad que tanto me ha costado tener, el precio ha sido demasiado alto,  pagué muy caro por ver la vida como ahora la miro, pero a cambio soy un poco más sabia. Y seguiré olvidándole, mientras espero y sueño,  todos los días, como lo he estado haciendo desde hace un año

 

La Mantilla 3 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 10:10

 

 

mantilla

 

“Y al que escandalizare alguno de estos, mucho mejor le fuera que le ataran al cuello una de esas ruedas de molino que mueve un asno, y le echaran al mar. Que si tu mano te es ocasión de escándalo, córtala: mas te vale el entrar manco al reino de los cielos  que tener dos manos e ir al fuego inextinguible.” 

Marcos 9:42-43

 

5 horas en procesión. Valiosa mantilla artesana de chantilly, que pasó mas de una generacion de madre a hija. De riguroso luto, el sobrio vestido entallado, con escote de barca que lucía parte de los hombros e insinuaba el pecho, la cintura, las caderas. Medias negras de seda, zapato de tacón. Unas perlas era el único elemento de luz en el oscuro atuendo. En mis manos cubiertas por unos finos guantes de encaje un rosario de plata.

Me estaba esperando en la puerta de la ermita, sonreía. Me dijo que nunca me había visto tan guapa, sonreí nerviosa. Le dije que hacía frío. El coche estaba bastante lejos, se quitó su chaqueta y la puso sobre mis hombros.

 

Llegamos a su casa, habíamos acordado que esa noche nos quedaríamos allí, estaba demasiado cansada para salir. Pasé al baño mientras él abría una botella de vino. Al salir él me dijo nuevamente lo guapa que me encontraba vestida de ese modo. Retiró suavemente la mantilla de mi hombro y me besó el cuello. Sentí un escalofrío. Mientras sus labios subían hasta los míos su mano acarició uno de mis pechos sobre la ropa. Le dejaba hacer. Esa mano que aferraba mi seno estaba ahora bajo la falda, llegando a la braguita. Estaba muy mojada, debió notarlo porque me miró complacido, me ruboricé.

 

Se arrodilló ante mi, besó mis rodillas, mis muslos, sus manos iban subiendo la falda a medida que sus labios ascendían por mis piernas. Llevaba medias de liga, lo cual le facilitó bastante el acceso. Bajó la braguita negra quitándomela despacio y comenzó a lamer mi sexo. Estábamos en el centro de la estancia, no tenía ningún punto de apoyo excepto él mismo. Agarrado fuertemente a mis caderas mientras su lengua me hacía estremecer. Por un momento pensé que eso no estaba del todo bien, ahí estaba yo, vestida aún, con la peineta de carey, pensé que era un poco una falta de respeto a todo lo que representaba esa vestidura, que no era apropiado, pero el placer que la lengua de él provocaba hizo que pronto olvidara mis remordimientos.

 

Así que le supliqué que no parara, no quería que lo hiciera. El orgasmo me vino rápido, como un estallido, mis piernas temblaban, de no haberme tenido bien sujeta hubiese perdido el equilibrio. Se puso de nuevo en pie, nuestros cuerpos pegados, notaba su erección, nuestros labios se encontraron, y él bajó la cremallera trasera del vestido. Le pedí que me diera un minuto, para quitarme todo el armatoste que tenía en la cabeza.. Nuevamente en el baño, me deshice de las decenas de horquillas que sujetaban el laborioso recogido del pelo y la pieza de carey, los mechones cayeron ondulados como una cascada por mi espalda. Me desnudé lentamente frente al espejo, me daba algo de vergüenza salir así, así que me cubrí con la mantilla cuyo transparente encaje poco o nada tapaba.

 

El me esperaba en el dormitorio. Me aproximé, hizo que me sentara sobre la cama, la mantilla dejaba al descubierto uno de mis pechos, el resto estaba a la vista tras la sombra del encaje. Acarició mi pelo mientras mis manos abrían el pantalón, mi boca buscaba su pene ansiosa. Lamí, besé succioné… El no quería acabar, no aún, buscaba mi placer, se retiró de mi boca y me tumbó sobre la cama. Mil caricias, mil besos, me estaba llevando a extremos insospechados, se colocó detrás de mi, ambos de lado y empezó a penetrarme. Entre gemidos se me escapó un “Ay, Dios” muy impropio para las fechas que estamos. Ahora sonrío avergonzada al recordarlo. Sentado sobre la cama me coloqué sobre él, mis piernas alrededor le abrazaban, como todo mi cuerpo, una unión perfecta, le sentía dentro, sentía como mordisqueaba mis pezones, sentía su placer, y sentía el mío. Ni recuerdo cuantas veces me hizo llegar al orgasmo, terminamos abrazados en la cama, tranquilos, tapados con una antigua mantilla de chantilly negra.

 

Dudas 3 Agosto 2009

Archivado en: General — Lantia @ 8:43

 

evidencia1

 

Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla;
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.

 

Sigo teniendo serias dudas… ¿qué preferencias tienen los hombres en cuanto a lencería?

Uno de mis hermanos, el menor, que le llevo año y medio, es un excelente amigo. A veces nos echamos juntos a ver alguna película, o simplemente a contarnos chismes y reirnos de las cosas que nos pasan, en esos momentos es como si la infancia no hubiera pasado, nos comportamos como críos. La diferencia es que ahora hablamos de muchas más cosas.En una ocasión, hace ya mucho tiempo, bromeando mientras intercambiábamos informes de la noche anterior me dijo algo que me sorprendió. Dijo: “Ayer me lié con una chica que llevaba bragas” . Pensé ¿y donde está lo raro? Resulta que a mi hermanito le sorprendió encontrar una chica con braguitas. Me contó que hacía al menos 2 años a ninguna de sus parejas la había visto con braguitas, que todas usaban tanga, y el 90% de esas prendas eran de los de hilo. Y resulta que al niño le encantó encontrarse una niña con braguitas de las de antes, como si fuera una prenda en extinción, y que la encontró supersexy…

Adoro la lencería, pero me planteo serias dudas a la hora de elegir dependiendo de la ocasión y de la pareja. ¿será de los de opción braguitas? ¿será de los que prefieren tanga? ¿será de los que les da igual, si total pa lo que me va a durar puesto?

Una  prenda interior bonita logra hacer sentir a una mujer sexy, aunque no la vaya exhibiendo. Hoy en día encontramos en el mercado prendas de todo tipo, finos encajes, tangas de colores chillones, y el típico algodón blanco o de algún tono suave. Con este último tipo de prendas, aunque parezca mentira, se da el hecho de que muchas veces tienen un gran éxito. Me he encontrado que ,a muchas parejas les ha gustado verme recién duchadita y con unas braguitas blancas, dicen que les provoca muchísimo. Y claro, pienso ¿en qué quedamos? ¿de qué me sirve gastarme fortunas en delicados encajes y prendas sofisticadas si luego con unas simples braguitas de algodón se ‘ponen’ más…

Y ahí se impone mi yo crítico y pienso ‘claro, si es que tengo un culo enorme, lo mismo es que el tanga aun me delata más y es el modo delicado que tienen mis chicos de decirme tápate que con tanga das el cante

Bromas aparte, es evidente que cuanto más amplio es el mercado más posibilidades de errar tienes. No hay nada más ordinario que encontrar a una mujer con el vestidito de tirantas asomándole otras de un sujetador chillón, u otra bien sobrada de carnes sentada dejando entrever el hilillo del tanga. Lo primero que me suele venir a la mente es: en tanga con ese cuerpo debe de ser lo más antierótico del mundo. Y es que el erotismo  es una de las armas más poderosas de seducción. Es bonito insinuar, que las imaginaciones tomen protagonismo en los encuentros. Claro, también un factor importante es la percha, pero nunca olvidar el estilo. Por ejemplo, nada más horroroso que un hombre follando con unos calcetines como única prenda.

Aunque… esta es solo mi percepción. Desgraciadamente se dice, se comenta, que la mayoría de los hombres no son tan delicados ni le dan tanta importancia a todas estas cosillas, con lo cual gran parte del esfuerzo femenino es en vano. Y es que luego dicen que las mujeres somos complicadas, pero los hombres… deberían venir con una etiqueta como en las prendas, con unas mínimas indicaciones