Lantia

algunos retazos del día a día

Llantos 30 noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 23:10

 

¡Pero qué estúpida soy! ¡y que manera de idealizar a la gente!

La otra noche leí sin querer un diario. Se cayó… fui a coger una revista y esa agenda cayó al suelo. Lo que leí con respecto a mi me heló la sangre. Creo que cancelaré la mejor travesía que me han planteado hasta ahora. Lo 1º soy yo. y no puedo embarcar con sombras…

Y hoy me vuelco de nuevo con una persona. A la carrera enciendo el ordenador, buscando una respuesta, una mínima reacción. Silencios, solo silencios. Llenos de rencor, de desprecio, y aún peor….  de una indiferencia cruel hasta unos extremos insospechados ¡¡¡No soy mala persona!!! ¡¡¡JODER, NO LO SOY!!! Sí, me equivoqué, toqué fondo. Los amigos están cuando se necesitan ¿pero cuando es eso?  ¿lo saben? pues se necesitan precisamente en ese momento en el que la mayoría abandona.

De verdad, cuando me vuelco en la gente que estimo lo hago de corazón, trato de dar lo que tengo y más… ¿sirve de algo? quiero creer que sí, no voy a perder la fe.

He querido tanto… tanto que duele. Hoy, ahora, de un golpe, me ha dado un bajón. No puedo caer, eso lo sé. No quiero caer.  Es humillante, sí, pero ahora mismo suplicaría  perdón para poder terminar de sentirme en paz conmigo misma. En cierto modo lo hago, aunque no lo lea. He vuelto a sonreir, sí, pero aún queda esa parte amarga que se rebela, que pellizca. que hiere. Así no  hay felicidad completa.

Quien sabe, quizá sí, quizá algunos me hayan visto  como mala persona, seguro que lo habré sido. No hubo intención, no me di cuenta, perdí el control. Pero me hace sentir culpable. Lo que es seguro es que lo estoy pagando con creces.

Esto es momentáneo, solo un plofff temporal, ya he aprendido algunas cosas. Solo es un tropezón. En cuanto me seque las lágrimas me vuelvo a levantar, descuida.

 

El botón y otras casualidades 18 noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 10:44

 

 

No soy supersticiosa. O al menos no me tengo como tal. La verdad, no creo en todas esas chorradas. Solo hay una cosa que cumplo desde niña y que dicen que trae buena suerte. No sé ni por qué lo hago, pero cada vez que me encuentro un botón lo recojo. Una tontería, ya lo sé, pero si lo veo soy incapaz de dejarlo en el suelo. Lo más curioso es que los meto donde primero pillo y luego desaparecen como por arte de magia. Es una manía tonta, y ya digo que no me trago esas leyendas que cuentan, no tengo problemas para pasar por debajo de una escalera, y ya perdí la cuenta de los espejos que llevo rotos sin que ello me quite el sueño.  

Mi abuelo Miguel siempre, siempre, llevaba un corcho en el bolsillo. Decía que era para los dolores. Pero no en cualquier bolsillo, sino en el del lado que le dolía. ¿Qué le dolía la muela izquierda? Tapón de corcho al bolsillo izquierdo. ¿Qué el dolor le venía del costado derecho? Pues al correspondiente bolsillo. Y a la noche lo metía bajo la almohada. Siempre pensé que eran supersticiones de viejos, porque muchas abuelas del lugar me decían convencidas que sí, que funcionaba, y que realmente te aliviaba esos dolores. Era posible, claro, si pensamos en ello es lógico, la sugestión es el mejor placebo. Si crees que te va a quitar los males no te dolerá.  Sin embargo hay otras cosas que no se les puede dar una explicación coherente.

 

Dicen que cuando te pica una mano es señal de que te van a pagar algo. Y a mi llevaba unos días picándome. Bah, no le di importancia. La cosa es que también dicen que si te pones sin darte cuenta alguna prenda del revés también es señal de ingresos. El lunes por la noche, ya en casa me puse mi vieja camiseta verde, una roída camiseta que no quiero tirar, por cómoda, y porque es el tipo de prendas con las que suelo dormir. Lo de los camisones no va conmigo, pero es raro que duerma en bolas, a menos que esté en el barco. Bueno, pues el martes al levantarme, camino de la ducha mañanera me miro en el espejo y veo las costuras de la camiseta verde, estaba al revés. ¿Será verdad eso de que voy a cobrar? Para rematar la jjornada, esa misma mañana en el  suelo de un ascensor de mi zona de trabajo me encuentro un botón rosa…. y lo cojo echándolo al bolso. El caso es que anoche ya no estaba en el bolso. TRes señales, tres. ¿empiezo a alucinar o es que el café me ha sentado raro? Bobadas, ni caso.

 

Ese mismo martes, o sea ayer, me pasé el día rascándome la mano. Una compañera en el trabajo, que se dio cuenta, me comentó: ¿Te pica? Si es esa mano es para cobrar, si te picara la otra es que vas a pagar tu. ¡Qué tontería! El caso es que voy al baño a hacer pis y ¡vaya! Llevaba el tanga puesto al revés. No sé ni como me había dado cuenta, porque por fuera es de encaje y lleva algunos brillantitos, con lo cual algo debiera haber picado. Pues no, ni enterarme. Es lo que tiene la lencería de calidad, que es suave y no pica.

 

Intentaba convencerme a mi misma de que eso de las supersticiones es una chorrada, pero había una vocecilla ahí que me decía: pues chica, un ingreso extra no te vendría nada mal este mes…

 

Esta mañana, al salir de casa me he encontrado medio botón. Estaba roto, y aún así he vuelto a recogerlo. Ya es mucha casualidad encontrarse 2 días seguidos botones por el suelo. ¿O es que antes no me fijé en ellos? Sea como sea,  esta mañana, media hora después de recoger ese medio botón roto he recibido la noticia: voy a recibir una cantidad de dinero que esperaba desde hace mucho  tiempo, tanto que ya la daba por perdida.

 

¿Y ahora qué? Es mucha casualidad, oye. Sí, quizá sea sugestión, ya, ya. Pero da que pensar, da mucho que pensar, porque no es la primera vez que me pasa. Ya me ha pasado varias veces, lo de esas señales,  y es algo que nunca falla. ¿Me lo creo o no me lo creo?

 

Por si acaso, haré caso a mi madre de aquí en adelante. Balancearse en una silla dicen que trae enfermedad y muerte. Y las puertas y cajones abiertos que trae ruina. Lo de las puertas y cajones es una de esas manías mías que  me saca de mis casillas, no puedo verlos abiertos o mal cerrados, así que es algo que no me costará trabajo, y me gano el por si acaso. Lo que no tengo claro es que si me rasco la mano aunque no me pique me subirán el sueldo o no. Por probar….

 

Y vosotros, ¿tenéis en cuenta alguna superstición o conocéis viejas historias de estas?

 

El placer está en tus manos 13 noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 8:25

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¿Campaña de educación sexo-afectiva? Alucinante. 14.000 € (euros públicos)  por enseñar a pajearse…. Y es que no acabo de creérmelo. Que comente el que quiera, porque a mi me ha dejao muda.

Noticia de 20minutos.es

Extremadura organiza unos talleres en los que enseña a los jóvenes a masturbarse

  • La campaña ‘El placer está en tus manos’ aspira a fomentar “la autoexploración sexual” y el “autodescubrimiento de nuestro placer”.
  • La Junta de Extremadura ha invertido 14.000 euros en esta campaña.
  • Los organizadores aseguran que estos talleres de educación sexual servirán para destronar mitos.

20MINUTOS.ES. 11.11.2009

La Junta de Extremadura organiza unos polémicos talleres de educación sexual dirigidos a los jóvenes de entre 14 y 17 años en los que se enseña a los jóvenes cómo masturbarse.

La polémica campaña, llamada El placer está en tus manos, le ha costado a la Junta 14.000 euros, y aspira a fomentar “la autoexploración sexual” y el “autodescubrimiento de nuestro placer”.

Los talleres están organizados por el Consejo de la Juventud de Extremadura (CJEx) y el Instituto extremeño de la Mujer (IMEx), quienes aseguran que servirán para destronar mitos como que “los chicos siempre deben llevar la iniciativa” o que “el preservativo corta el rollo”.

El primero de estos talleres se celebró el 23 de octubre en Mérida. Los otros dos tendrán lugar en Navalmoral de la Mata, el 13 de noviembre, y Trujillo, el 20 de noviembre.

Polémica en los medios

La temática y el coste de los talleres no han sido los únicos aspectos que han levantado ampollas de esta campaña. Además, la prensa local señala que El placer está en tus manos está subcontratado a una tienda de artículos eróticos.

 

Patio de carena 11 noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 11:54

hopper-room-sea

Ya estoy aquí otra vez , en la orillita del mar
mientras me mojo los pies he empezado a imaginar
tu si que debes saber ¡ay si pudieras hablar!
tienes secretos que sé, nunca los vas a contar

Antes que escribir otras cosas, quiero hacer una referencia especial a esta imagen que encabeza esta entrada. Es una obra de Hopper, artista por el que siento especial debilidad. Esa imagen encierra mucho, muchísimo significado para mi.  Room by the sea  ilustra a la perfección una parte de mi de la que nunca podré desprenderme, mi fábrica personal de sueños, anhelos, desvelos también…. Creo que sobran las explicaciones, tan sólo hay que verla para imaginar lo que intento decir.

Ayer me llamó Antonio. Está en el Salón Náutico. Me habló del Santa Eulalia, un precioso pailebote amarrado en Barcelona. El sabía que iría al Salón y me preguntó si conocía ese barco. Me dijo que no debía pasar la oportunidad de navegar en él, que salía todos los jueves. Un pellizco me retorció por dentro. ¡Claro que conozco el pailebote! Alguien que quise me lo descubrió, así como otros tantos barcos hermosos. Pero deseché esos recuerdos, que  se hundieron como el thopaga, y ahora solo me entristecen. Preferí pensar en las rosas que me trajo Antonio hará un par de semanas. Su aroma aún persiste. Me contó que las cultivó en su día su abuela y ahora es él quien cuida esas delicadas flores.

Además, en un par de semanas compensaré ese viaje cancelado y mi destino será otro. Navegaré en un marengo, me estrenaré en vela latina, en las aguas que vieron nacer a mi abuelo, que le mecieron de niño. Al fin y al cabo, la vida sigue, y aunque muchas cosas cambien la mar sigue siendo la misma. Eso sí, la verdad es que es el año con el que más ganas me he quedado de ir al Salón, por muchos motivos.

Este año un amigo, Joan Sol, autor del Blog   “El mar es el camí”  dirigía un encuentro de Bloggers de temática marinera. Un montón de gente que escribe sobre temas náuticos se reunían para intercambiar opiniones y conocerse. Quería estar allí, pero no pude, cancelé el viaje.

La labor que hace Joan en su blog es excepcional, es de esos espacios que huele a mar, a patrimonio,  a afición por los 4 costados. Cada día su espacio crece convirtiéndose en un rincón lleno de tesoros. Es de los mejores blogs que conozco en ese aspecto. Para quien no lo conozca, le invito a visitarlo. Escribe en catalán, pero el blog dispone de traductores para quien quiera leerlo de otro modo. Tuve la suerte de conocerle hace poco más de un año y me encontré con una bellísima persona, de ojos claros, tan luminosos como su sonrisa. Me dio pena no poder estar allí, pues también en su día tuve mi blog marinero (o algo así).

Al menos la iniciativa de Joan me ha animado a recuperar uno de mis antiguos blogs. Ese era un espacio en el que fui plasmando mis pinitos desde antes de tener barco. Escribí en él durante un par de años: el día que me convertí en armadora, mis ilusiones, mis sustos en la mar, mis experiencias como novata solitaria en un mundo completamente desconocido. Así que he decidido cambiarlo de dirección, y una vez completa la migración continuarlo. Es curioso, al releerlo me reí muchísimo. ¡Cuantas torpezas! ¡Cuanta ilusión ha supuesto en mi vida mi andadura marinera!

Bah, no he ido al Salón, ni al encuentro de blogguers, pero habrán más ocasiones. Así que para que no me invadiera la melancolía acabé el día trajinando en mi barco.

 Estas gentes que me encuentro en el camino seguirán ahí, así como los buenos ratos, enseñanzas e ilusiones renovadas que son las cosas a las que me aferro, las que consiguen mostrarme que mirar atrás no siempre es malo, que hay mucho y  muy bueno vivido, y que ello no debe caer en el olvido. Así que vuelvo a meterme de lleno en el Patio de Carena, a revisar la obra viva.

 

Niño pijo 3 noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 17:54

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Negra. Así me tienes. Hasta el moño estoy de ti y de tus tonterías.

Cansada estoy de todas las pamplinas que tienes en lo alto. Payaso, que eres un payaso. ¿Realmente creíste que habías dado con alguien dócil? Si es que no das una. Hartita estoy de acompañarte a tus cenitas de trabajo, de poner la sonrisa, de aguantar al salido de tu jefe y al capullo de tu hermano; de ser un llavero que intentas llevar pa todos lados. Pues no, se te ha acabao el chollo.

La vedad, eres un pringao. No tienes carácter, ni criterio, ni iniciativa propia. Eres un producto de mercado, con esa apariencia impecable, con esa pose fingida, con esas camisas inmaculadas y sin una sola arruga. Tienes el cerebro almidonao. No sabes relajarte. No tienes ni idea de lo que es disfrutar un día simplemente paseando. Si es que  la culpa la tengo yo por salir con un tío que usa más cremas que yo ¿Quien me mandaría a mi?  Habría que verte enfangao desmontando el fueraborda, o baldeando mi barco. ¡JA!  Eso de mancharte no va contigo, tio sieso. Aburrido. Ñoño.

Podría haber aceptado muchas cosas. Todos tenemos defectos. Pero nunca que te entrometas en mi parcela. ¿Me vas a decir tu que es lo que tengo que hacer? ¡Vamos hombre! No te lo crees ni tu. ¿Pero como te atreves a prohibirme nada?

Te has equivocao. Por completo. A mi no me va tu rollo. Que disfruto con otras cosas y aún no te has enterao. Todo eso a lo que tu te entregas yo lo dejo tras la puerta del despacho. Hay vida más allá del horario laboral.  Cambio ruido de móviles por la melodía del viento en las velas, los caballitos de tus polos por caballitos de mar.  No, por más que te empeñes no es posible.

Así que no me llames más tío pesao que no te voy a responder. Ni quiero volver a verte, ¿no lo entiendes?. Un no es siempre NO. No voy a tolerarte que vuelvas a levantarme la voz. Déspota, mamón. Que te aguante la bruja estirada de tu madre que esta que escribe se planta.

Y da gracias que no me pillas con el síndrome premenstrual, que si no te diría 4 cosas (más). Así que agur, pipiolín. Búscate una niña buena, o ambiciosa, de las que tienen buenas tragaderas a cambio de un partido como tu. Encuéntrala, y cuando lo hagas móntala en tu coche ostentoso y piérdete muy muy lejos.

Ah, y no lo olvides. No es falta de autoestima, realmente la tienes diminuta.

 

 
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