Lantia

algunos retazos del día a día

Patio de carena 11 noviembre 2009

Archivado en: General — Lantia @ 11:54

hopper-room-sea

Ya estoy aquí otra vez , en la orillita del mar
mientras me mojo los pies he empezado a imaginar
tu si que debes saber ¡ay si pudieras hablar!
tienes secretos que sé, nunca los vas a contar

Antes que escribir otras cosas, quiero hacer una referencia especial a esta imagen que encabeza esta entrada. Es una obra de Hopper, artista por el que siento especial debilidad. Esa imagen encierra mucho, muchísimo significado para mi.  Room by the sea  ilustra a la perfección una parte de mi de la que nunca podré desprenderme, mi fábrica personal de sueños, anhelos, desvelos también…. Creo que sobran las explicaciones, tan sólo hay que verla para imaginar lo que intento decir.

Ayer me llamó Antonio. Está en el Salón Náutico. Me habló del Santa Eulalia, un precioso pailebote amarrado en Barcelona. El sabía que iría al Salón y me preguntó si conocía ese barco. Me dijo que no debía pasar la oportunidad de navegar en él, que salía todos los jueves. Un pellizco me retorció por dentro. ¡Claro que conozco el pailebote! Alguien que quise me lo descubrió, así como otros tantos barcos hermosos. Pero deseché esos recuerdos, que  se hundieron como el thopaga, y ahora solo me entristecen. Preferí pensar en las rosas que me trajo Antonio hará un par de semanas. Su aroma aún persiste. Me contó que las cultivó en su día su abuela y ahora es él quien cuida esas delicadas flores.

Además, en un par de semanas compensaré ese viaje cancelado y mi destino será otro. Navegaré en un marengo, me estrenaré en vela latina, en las aguas que vieron nacer a mi abuelo, que le mecieron de niño. Al fin y al cabo, la vida sigue, y aunque muchas cosas cambien la mar sigue siendo la misma. Eso sí, la verdad es que es el año con el que más ganas me he quedado de ir al Salón, por muchos motivos.

Este año un amigo, Joan Sol, autor del Blog   “El mar es el camí”  dirigía un encuentro de Bloggers de temática marinera. Un montón de gente que escribe sobre temas náuticos se reunían para intercambiar opiniones y conocerse. Quería estar allí, pero no pude, cancelé el viaje.

La labor que hace Joan en su blog es excepcional, es de esos espacios que huele a mar, a patrimonio,  a afición por los 4 costados. Cada día su espacio crece convirtiéndose en un rincón lleno de tesoros. Es de los mejores blogs que conozco en ese aspecto. Para quien no lo conozca, le invito a visitarlo. Escribe en catalán, pero el blog dispone de traductores para quien quiera leerlo de otro modo. Tuve la suerte de conocerle hace poco más de un año y me encontré con una bellísima persona, de ojos claros, tan luminosos como su sonrisa. Me dio pena no poder estar allí, pues también en su día tuve mi blog marinero (o algo así).

Al menos la iniciativa de Joan me ha animado a recuperar uno de mis antiguos blogs. Ese era un espacio en el que fui plasmando mis pinitos desde antes de tener barco. Escribí en él durante un par de años: el día que me convertí en armadora, mis ilusiones, mis sustos en la mar, mis experiencias como novata solitaria en un mundo completamente desconocido. Así que he decidido cambiarlo de dirección, y una vez completa la migración continuarlo. Es curioso, al releerlo me reí muchísimo. ¡Cuantas torpezas! ¡Cuanta ilusión ha supuesto en mi vida mi andadura marinera!

Bah, no he ido al Salón, ni al encuentro de blogguers, pero habrán más ocasiones. Así que para que no me invadiera la melancolía acabé el día trajinando en mi barco.

 Estas gentes que me encuentro en el camino seguirán ahí, así como los buenos ratos, enseñanzas e ilusiones renovadas que son las cosas a las que me aferro, las que consiguen mostrarme que mirar atrás no siempre es malo, que hay mucho y  muy bueno vivido, y que ello no debe caer en el olvido. Así que vuelvo a meterme de lleno en el Patio de Carena, a revisar la obra viva.

 

 
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