Lantia

algunos retazos del día a día

Se esfuman (los malos sueños) 14 septiembre 2010

Filed under: General — Lantia @ 15:29

No sé cuanto tiempo llevo corriendo pero a mis pulmones les falta el aire, noto las aletillas de la nariz abiertas al máximo y las mejillas me arden. Pero sigo corriendo, no puedo parar, él está cerca.

Notolos músculos de las pantorillas tensas, muy tensas. ¿Dónde estoy? Todo está muy oscuro pero conozco este sitio. Me suena ese árbol, la farola, ese edificio blanco… Sí, es la Base Militar, estoy corriendo en plena noche por el campamento.

Le siento, sus pasos se oyen fuertes tras de mi. Pero no quiero parar a mirar, no puedo perder ni un segundo porque me alcanzará. Cada vez está más cerca. Camina, ¡¡Solo CAMINA!!, lo hace  lentamente pero seguro tras de mi. Yo corro, corro lo más rápido que puedo y aún así él recorta distancias. Sí, está cerca, muy cerca, tanto que puedo olerle, conozco su aroma, ese que tantas veces me ha sobresaltado en la calle al cruzarme con alguien que usaba su mismo perfume.

Uno de mis gemelos amenaza con un calambre. Ahora no, no puedo parar, me va a coger. Giro la esquina de uno de los barracones, paro un instante para estirar la pierna. Asomo la nariz y le veo. Viene, viene con esa sonrisa del que las tiene todas consigo, como un cazador que ya ha matado a su presa, que tan solo ha de ir a cobrársela y sabe que correr no me va a servir de nada, que antes o después me dará alcance. Por eso no tiene prisa.

Pero no me voy a dar por vencida, no se lo voy a poner fácil. Corro, lucho con todas mis fuerzas por escapar. Veo la barrera, hay luz en la garita de guardia y se ven sombras. Me quedan poco más de 100 metros para llegar a ella, para pedir ayuda. Voy a conseguirlo. Dios, sus pasos cada vez suenan más fuertes, me  va a coger, por favor, no. Corre niña, corre… Ya casi estás, tan solo unos metros…

Algo tira de mi, noto un fuerte tirón en la cabeza. Me ha cogido del pelo y caigo al suelo. Un dolor agudo en la cara oscurece todo lo que me rodea aún más. Ya no veo la garita. Ha sido una patada. Vuelve la penumbra y su sombra se alza ante mi, se agacha y me coge por la nuca suavemente. Miedo, solo hay miedo. Y rabia… Grito, grito con todas mis fuerzas…

Enrique me despierta. Siento la calidez de su cuerpo, le miro aturdida.Estoy en casa, en nuestra cama. Mis gritos le han despertado. Sólo ha sido un sueño. Estoy a salvo. No  volverá a tocarme, se ha quedado allí, al otro lado de la barrera, con todo aquello que le convirtió en un monstruo. Aunque vuelva en forma de pesadilla ya no puede cogerme, ya no. Ya su recuerdo solo es eso, un mal sueño, del que despierto. Pero ahora, cuando despierto ya no paso las noches en vela temblando. Ya no. Ahora vuelvo a dormirme enseguida entre los brazos de Enrique, sintiendo su aliento en mi nuca. Y junto a él los miedos se esfuman.

Esta vez te he ganado la carrera. He alcanzado la dichosa barrera, pero estando despierta, que es lo que importan. Las pesadillas se esfuman, no son reales. Tu tampoco. Ya no existes en mi realidad. Así que ya lo sabes. Agur, gallego

 

La luz 23 junio 2010

Filed under: General — Lantia @ 10:58

De nuevo esta imagen de Hopper, ¡cuanto significa para mi!

Ei!! Mira, fíjate bien. ¡Menudo día! Cuanta luz que lo inunda todo. Es cálida, llega hasta las entrañas y acaricia suavemente, te embriaga.

Casi había olvidado esta sensación, pero ha vuelto ¡Sí! aquí está de nuevo. Vuelvo a sentirme como una niña, vuelvo a encarar los días con una sonrisa porque sí, sin otro motivo que el simple hecho de estar viva.

Es increíble, creí que ciertas cosas nunca volverían, pero ya ves, hoy es un día de esos en los que siento unas terribles ganas e abrir  enormes ventanales y respirar hondo, gritar con toda el alma,  que se enteren todos.

Estoy viva, muy viva.

 Sonrío, sonrío por dentro y me estremezco.

Qué bien.

 

Un día te quise siempre 25 mayo 2010

Filed under: General — Lantia @ 10:26
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Déjame esta noche… soñar contigo.

Déjame que te espere… aunque no vuelvas..

(Zenet, soñar contigo)

 

A veces le intuyo. No sé, quizá me equivoque, pero creo que sigue pensando en mi. De lo que sí tengo la certeza es de que hay momentos en los que ha buscado mi rastro.  

Le he vuelto a soñar despierta. Ayer cayendo la tarde, de vuelta a casa en transporte público, le tuve presente. La bahía se mostraba en el momento de su máxima belleza, podía verla a través de la ventanilla, con esos colores que nos regala el atardecer por estas latitudes, rojos, naranjas, oro y fuego..  tonos cálidos, como él. Escuchaba a Zenet,  la canción que sonaba armonizaba con el paisaje, con mis sentimientos, y en silencio tarareé el estribillo: “Es que yo… un día te quise siempre”. Es lo que sentía, lo que he sentido siempre. Mirando a la mar los ojos se me llenaron de lágrimas, luchando por salir. Fue algo inesperado, pero que logré contenerme, como lo hago cada vez que pienso en él,  como en los momentos que siento el impulso de llamarle.

 

Y va a ser eso, que le he querido siempre, demasiado, que una parte de mi aún le quiere, por más que me empeñe en enterrar ese cariño. Siempre lo he negado, hasta a mi misma, pero esos pellizcos amargos de añoranza , ese ahogo en la garganta, esas lágrimas que ya no salen pero queman me echan en cara cuanto le echo aún de menos. Jodida añoranza…

 

Había días en los que me sentaba en la bañera de mi barco mirando a la puerta del pantalán, soñando, esperando quizá que llegara con ganas de zarpar, dando por hecho que venía a cumplir con una promesa pendiente.…  Es curioso, ya no quiero estar en la mar con él. Lo más sorprendente es eso, que hasta hace nada seguía esperándole, serena, tranquila, todo lo contrario de mi modo de ser, que nunca tuve paciencia, ni aguante, que siempre fui impulsiva a más no poder.. Y amanece un día, sin saber por qué,  pero segura de que cometiste un error, o muchos a la vez, y el peor de ellos fue aferrarse a un recuerdo, una vana ilusión.

 

 

Bah, empiezo a cansarme de estos ataques melanólicos, sin quererlo él ha estado presente en algunos ratos vacíos, demasiado presente. Por un lado desearía no haberle conocido, o mejor aún, haberle podido borrar de mi vida con facilidad, sin contemplaciones. Por otro ha sacado tanto bueno de mi que no me importa que de cuando en cuando se cuele en mi memoria.  Sea como sea, lo único que sé a ciencia cierta es que ya no tiene cabida en mi vida, no hay amarres libres en mi puerto, ni tan siquiera en el muelle de espera. 

 

Pasa la vida 5 marzo 2010

Filed under: General — Lantia @ 11:19

Pasa la vida, pasa la vida

Igual que pasa la corriente cuando el río busca el mar

Y yo camino indiferente, donde me quieras llevar

 

 

Voy  aprendiendo que la vida se compone de diversas etapas, rachas, ciclos… llámese como se prefiera. Sucede que pasamos por diversos períodos, cada uno caracterizado por una serie de acontecimientos que marcan nuestras vidas.

Hoy día ya puedo afirmar con rotundidad que he cerrado un ciclo, y comienzo otro. ¿qué me deparará este nueva etapa? ¿cómo saberlo? Venga lo que venga confío en que sea una de las etapas más constructivas de mi vida, estoy convencida de ello.

 

¿Se puede volver a nacer? Quien sabe, para ello has de morir antes. La época que dejo atrás ha estado marcada por vivencias límites, muy negativas, momentos críticos en los que te planteas si realmente merece la pena vivir así. Aunque está claro que mientras hagas esos planteamientos es señal de que estás vivo, de que aún no te has rendido. La derrota llega cuando dejas de pensar, cuando frenas y tiras la toalla. Algunas personas llegan al extremo de abandonar, de morir en vida. Son momentos en los que todo deja de importar, y cuando digo todo me refiero literalmente a eso. Nada importa, nada afecta, no esperas, ni sientes ni padeces. La única señal de que sigues vivo para los demás es que respiras, pero dentro… dentro no hay nada. Y no es que estés enfadada con el mundo, ya os digo, la indiferencia es absoluta. Te quedas quieta, te acuestas a oscuras, no escuchas ya sonidos a tu alrededor, no miras por el sufrimiento de los que te quieren ni tienes consideración alguna. Solo duermes, cierras los ojos y dejas que pase el tiempo.

 

¿Se puede salir de ese estado? No por una misma. Hay vacíos en los que caes y es imposible escapar. Ya no hay voluntad, no hay ganas, no hay nada, solo vacío. Es difícil explicar, tan solo los que han llegado a ese estado podrían comprenderlo. Para salvarse tienen que sacarte, a empujones, a rastras, y no es nada fácil.

 

Pasar por eso supone un antes y un después, en esos estados no hay escala de grises, solo negro o blanco. Es un auténtico infierno, pero si logras salir, a la larga, ganas, adquieres unos conocimientos que de ningún otro modo lograrías. Y guardas todos esos momentos convirtiéndolos en un manual del alma, y con sus lecturas  logras de esos balances un continuo aprendizaje, sobretodo personal. Llegas a conocerte más que nunca, a tener plena conciencia de quien eres, cuales son tus virtudes y tus defectos y por supuesto como hacer para ser mejor persona. Mi máxima en los tiempos venideros se centra en vivir en paz, conmigo misma y con los que me rodean, no permitir que nada altere el equilibrio personal que trato de mantener. Claro, no es fácil, algunos vivimos haciendo equilibrismos en una fina cuerda y no siempre hay red bajo nuestros pies.

 

Ahora sé lo necesario que es que te quieran, saber que hay a tu alrededor personas que sufren a tu par, que te quieren hasta extremos insospechados. Bueno, más que aprenderlo lo he aceptado.  También sé que para que haya un equilibrio es importante no guardar rencores, mirar atrás y saber asumir los errores, poder  vivir con ellos, porque es imposible olvidar. En esas ando, luchando con todas mis fuerzas por que el rencor no me invada. Cuesta, cuesta mucho, han sido muchas las cosas pasadas.

 

El ser humano puede llegar a una crueldad extrema, y no, yo no quiero ser así, no quiero hacer daño, y mucho menos que me lo hagan. Prefiero perdonar, seguir mi camino y si alguien de mi pasado me alcanza poder ofrecerle una sonrisa sincera, un borrón y cuenta nueva. Mis amigos lo han hecho por mi, y la sensación de agradecimiento hacia ellos va a ser eterna, así que la mejor muestra de gratitud será siguiendo su ejemplo.

 

He cerrado una puerta a mis espaldas, dejo atrás una estancia en la que las pesadillas hicieron el ambiente irrespirable. Abro otra, y como en el cuadro de Hopper, espero encontrar una estancia iluminada, de ambiente cálido y con vistas a la mar y todo lo que ella puede aportarme

 

Una mamada 3 diciembre 2009

Filed under: General — Lantia @ 23:47

 

Me ha encantado.

 

Me gusta que por una vez pìerdas  tu el control. Escuchar tus gemidos, sentir como te derramas en mi boca. Son momentos únicos. No es solo sexo, es complicidad. Esa turbación que sientes cuando eres tu el que se pierde, cuandopor una vez hago contigo lo que quiero. Me ha encantado, sí. Me ha gustado lamerte, suavemente, hasta que tu miembro erecto se ha ido relajando, despacio, como el resto de tu cuerpo. Y luego acurrucarme en tu regazo, sin pensar en el después, ni tan siquiera en el ahora. Solo sentir… sentir placer, sentirse en paz…

 

Llantos 30 noviembre 2009

Filed under: General — Lantia @ 23:10

 

¡Pero qué estúpida soy! ¡y que manera de idealizar a la gente!

La otra noche leí sin querer un diario. Se cayó… fui a coger una revista y esa agenda cayó al suelo. Lo que leí con respecto a mi me heló la sangre. Creo que cancelaré la mejor travesía que me han planteado hasta ahora. Lo 1º soy yo. y no puedo embarcar con sombras…

Y hoy me vuelco de nuevo con una persona. A la carrera enciendo el ordenador, buscando una respuesta, una mínima reacción. Silencios, solo silencios. Llenos de rencor, de desprecio, y aún peor….  de una indiferencia cruel hasta unos extremos insospechados ¡¡¡No soy mala persona!!! ¡¡¡JODER, NO LO SOY!!! Sí, me equivoqué, toqué fondo. Los amigos están cuando se necesitan ¿pero cuando es eso?  ¿lo saben? pues se necesitan precisamente en ese momento en el que la mayoría abandona.

De verdad, cuando me vuelco en la gente que estimo lo hago de corazón, trato de dar lo que tengo y más… ¿sirve de algo? quiero creer que sí, no voy a perder la fe.

He querido tanto… tanto que duele. Hoy, ahora, de un golpe, me ha dado un bajón. No puedo caer, eso lo sé. No quiero caer.  Es humillante, sí, pero ahora mismo suplicaría  perdón para poder terminar de sentirme en paz conmigo misma. En cierto modo lo hago, aunque no lo lea. He vuelto a sonreir, sí, pero aún queda esa parte amarga que se rebela, que pellizca. que hiere. Así no  hay felicidad completa.

Quien sabe, quizá sí, quizá algunos me hayan visto  como mala persona, seguro que lo habré sido. No hubo intención, no me di cuenta, perdí el control. Pero me hace sentir culpable. Lo que es seguro es que lo estoy pagando con creces.

Esto es momentáneo, solo un plofff temporal, ya he aprendido algunas cosas. Solo es un tropezón. En cuanto me seque las lágrimas me vuelvo a levantar, descuida.

 

El botón y otras casualidades 18 noviembre 2009

Filed under: General — Lantia @ 10:44

 

 

No soy supersticiosa. O al menos no me tengo como tal. La verdad, no creo en todas esas chorradas. Solo hay una cosa que cumplo desde niña y que dicen que trae buena suerte. No sé ni por qué lo hago, pero cada vez que me encuentro un botón lo recojo. Una tontería, ya lo sé, pero si lo veo soy incapaz de dejarlo en el suelo. Lo más curioso es que los meto donde primero pillo y luego desaparecen como por arte de magia. Es una manía tonta, y ya digo que no me trago esas leyendas que cuentan, no tengo problemas para pasar por debajo de una escalera, y ya perdí la cuenta de los espejos que llevo rotos sin que ello me quite el sueño.  

Mi abuelo Miguel siempre, siempre, llevaba un corcho en el bolsillo. Decía que era para los dolores. Pero no en cualquier bolsillo, sino en el del lado que le dolía. ¿Qué le dolía la muela izquierda? Tapón de corcho al bolsillo izquierdo. ¿Qué el dolor le venía del costado derecho? Pues al correspondiente bolsillo. Y a la noche lo metía bajo la almohada. Siempre pensé que eran supersticiones de viejos, porque muchas abuelas del lugar me decían convencidas que sí, que funcionaba, y que realmente te aliviaba esos dolores. Era posible, claro, si pensamos en ello es lógico, la sugestión es el mejor placebo. Si crees que te va a quitar los males no te dolerá.  Sin embargo hay otras cosas que no se les puede dar una explicación coherente.

 

Dicen que cuando te pica una mano es señal de que te van a pagar algo. Y a mi llevaba unos días picándome. Bah, no le di importancia. La cosa es que también dicen que si te pones sin darte cuenta alguna prenda del revés también es señal de ingresos. El lunes por la noche, ya en casa me puse mi vieja camiseta verde, una roída camiseta que no quiero tirar, por cómoda, y porque es el tipo de prendas con las que suelo dormir. Lo de los camisones no va conmigo, pero es raro que duerma en bolas, a menos que esté en el barco. Bueno, pues el martes al levantarme, camino de la ducha mañanera me miro en el espejo y veo las costuras de la camiseta verde, estaba al revés. ¿Será verdad eso de que voy a cobrar? Para rematar la jjornada, esa misma mañana en el  suelo de un ascensor de mi zona de trabajo me encuentro un botón rosa…. y lo cojo echándolo al bolso. El caso es que anoche ya no estaba en el bolso. TRes señales, tres. ¿empiezo a alucinar o es que el café me ha sentado raro? Bobadas, ni caso.

 

Ese mismo martes, o sea ayer, me pasé el día rascándome la mano. Una compañera en el trabajo, que se dio cuenta, me comentó: ¿Te pica? Si es esa mano es para cobrar, si te picara la otra es que vas a pagar tu. ¡Qué tontería! El caso es que voy al baño a hacer pis y ¡vaya! Llevaba el tanga puesto al revés. No sé ni como me había dado cuenta, porque por fuera es de encaje y lleva algunos brillantitos, con lo cual algo debiera haber picado. Pues no, ni enterarme. Es lo que tiene la lencería de calidad, que es suave y no pica.

 

Intentaba convencerme a mi misma de que eso de las supersticiones es una chorrada, pero había una vocecilla ahí que me decía: pues chica, un ingreso extra no te vendría nada mal este mes…

 

Esta mañana, al salir de casa me he encontrado medio botón. Estaba roto, y aún así he vuelto a recogerlo. Ya es mucha casualidad encontrarse 2 días seguidos botones por el suelo. ¿O es que antes no me fijé en ellos? Sea como sea,  esta mañana, media hora después de recoger ese medio botón roto he recibido la noticia: voy a recibir una cantidad de dinero que esperaba desde hace mucho  tiempo, tanto que ya la daba por perdida.

 

¿Y ahora qué? Es mucha casualidad, oye. Sí, quizá sea sugestión, ya, ya. Pero da que pensar, da mucho que pensar, porque no es la primera vez que me pasa. Ya me ha pasado varias veces, lo de esas señales,  y es algo que nunca falla. ¿Me lo creo o no me lo creo?

 

Por si acaso, haré caso a mi madre de aquí en adelante. Balancearse en una silla dicen que trae enfermedad y muerte. Y las puertas y cajones abiertos que trae ruina. Lo de las puertas y cajones es una de esas manías mías que  me saca de mis casillas, no puedo verlos abiertos o mal cerrados, así que es algo que no me costará trabajo, y me gano el por si acaso. Lo que no tengo claro es que si me rasco la mano aunque no me pique me subirán el sueldo o no. Por probar….

 

Y vosotros, ¿tenéis en cuenta alguna superstición o conocéis viejas historias de estas?