Lantia

algunos retazos del día a día

¿Música? No fastidies 5 agosto 2009

Filed under: General — Lantia @ 9:07

hopper asientos

 

 

Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas

(Jean-Jacques Rousseau)

 

Hay una nueva moda en auge entre el sector garrulo que me saca de mis casillas. Lo malo de ella es que es contagiosa, y va a más, en cantidad y en decibelios. Y es que a este sector de la mal llamada sociedad les ha dado por compartir o más bien imponer en los transportes públicos   su pésimo gusto musical entre el resto de ciudadanos.

 

Intento ser respetuosa con la gente que me rodea, aunque lo confieso, no siempre lo consigo, pero eso sí, trato por todos los medios de no molestar al de al lado. Sin embargo hay cosas que me fastidian y mucho. Porque digo yo ¿tengo por narices que aguantar que un calorro que comparte el mismo transporte público que yo me haga soportar sus melodías favoritas? Que dicho sea de paso, lo de considerarlas melodías habría que discutirlo. ¿Leo yo mi libro en voz alta? ¿no, verdad? Pues entonces, pido el mismo respeto.

 

Imaginaos el plan: Entre las 6 y las 7 de la mañana, con los ojos aún medio cerrados y alguna arruga de la almohada aún surcando el rostro. El cerebro necesita su tiempo para despertar, se lo toma con calma, pues ya tendrá todo el día por delante para rendir a tope. Subimos al autobús y justo detrás se te sienta un elemento llamado ciudadano más. Saca su móvil de última generación, auriculares incluidos, lo mira, lo trajina, busca y ¡bingo! Ya ha dado con el fichero musical.

 

Y ahora llega el problema: el garrulo DESCONECTA los auriculares. Sí, sí, como lo lees, los desconecta y los guarda, que para él la música no es para disfrutarla, es para lucirse delante del personal. Es más o menos como si el libro que suelo llevar siempre encima no lo usara para leerlo sino para limpiarme el culo en el wc. Así que el elemento en cuestión le da al play, volumen a tope, llenando el espacio público de un chumba chumba que a casi nadie le gusta. Claro, cabe la posibilidad de que hallan más imbéciles en el autobús que tarareen o muevan el pie al compás, pero seguro que estos también tienen otro móvil supermegamoderno con un archivo musical casi idéntico. Daremos gracias a dios de que no ponga cada uno la suya a la vez.

 

Pero lo peor no es eso, noooo amigo. Lo peor es que apenas han pasado 30 segundo de canción considera que ya hemos oído bastante ese tema. El tío es generoso y se ha empeñado en mostrarnos toda su colección de abortos musicales y como el recorrido autobusero no es muy largo pues pasa de un tema a otro en un espacio de entre 15-30 segundos. Da igual, todas las canciones vienen a ser las mismas.

 

El garrulo pone cara de interesante, mira con el rabillo del ojo a su alrededor, saca pecho y se siente satisfecho. Está convencido de que regalándonos su música hace un gran favor a la humanidad que viaja en ese bus y todos se lo agradecemos, es más, le consideraremos mucho más “guay”. ¡Cojonudo, eh! Tío, molas mogollón, eres un as…. Pues no,no molas nada, ni eres cojonudo, ni guachi, ni tan siquiera normal. Eres un gilipollas que lo único que logras es dar por saco.

 

Puedo entender que estos personajillos por inseguridad y/o falta de personalidad acentúen esa necesidad de llamar la atención, de exponerse para que la gente sepa que existen, lo malo, es que como es tan poca la materia gris que tienen no tienen capacidad para pensar, cosa muy normal pues pocas neuronas les deben quedar tras aficionarse a esos ruidos que desprenden sus guachiteléfonos.

 

Y luego pasa lo que pasa, no solo fracasan en su propósito de ser más molones, sino que además se convierten en seres más pequeñitos en el mundo, más indeseables, porque presumen abiertamente su poca cultura, el poco interés en cultivarse un poco. Llevan la etiqueta colgada de “don nadie para siempre”, y es que para ser algo no es necesario tener un máster, con tener algunos intereses normales y respetar a los que te rodean ya conseguirían al menos ser personas en el mundo, que no es poco.

 

Hoy, el trayecto en el transporte público ha sido bastante más ameno. Un marroquí llevaba chumba chumba a máximo volumen cantado en moro (si no era jodido escucharlo en cristiano, en trabalenguas ni te cuento). El conductor le ha pedido que hiciera el favor de parar la música, que era muy temprano para molestar a la gente. El chaval se ha hecho el loco, así que el conductor se lo ha vuelto a decir esta vez de un modo cortante y sin por favor: El chaval ha bajado bastante el volumen, para que se escuchara muy flojito. Pero por lo visto el conductor tenía el día cruzado, pues ha parao en seco el autobús, se ha levantado y se ha dirigido al asiento del chaval y a voz en grito le ha soltado: o paras la música de los cojones o te bajas ahora mismo.

 

El chaval, finalmente ha parado la música. El silencio y las caras de aprobación creo que le han avergonzado tanto que de seguida ha bajado. Podría decir que me daba penilla el chaval por el bochorno que ha tenido que pasar, pero la verdad, no me daba ninguna pena, todo lo contrario, he pensao: ahora te jodes, por listo. Y es que, de un modo u otro acabamos recogiendo lo que sembramos. Las semillas de este chico desde luego no eran de respeto.

 

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2 Responses to “¿Música? No fastidies”

  1. invernalia Says:

    ¡BRAVO! Lo has bordado y has expresado muy bien todo lo que ocurre hoy día en torno a la ‘música’ que oímos (por cojones) diariamente. Antes que nada, gracias por comentar en mi blog y enhorabuena, porque el tuyo es genial y lo pienso seguir, de hecho, pienso poner un enlaze a tu blog en el mío en el apartado de ‘Blogs Interesantes’.

    No se de dónde serás, pero te aseguro que en Cádiz (de donde soy yo), hay garrulos así a patadas. Pero por desgracia estan en tos laos. Recuerdo el verano pasado, en el metro de Madrid, a dos adolescentes (horriblemente feas) esuchando flamenquito a toda pastilla en el móvil. Los presentes miraban y se les notaba la cara de verguenza ajena.

    Pero creo que tienes mucha razón en lo que dices en el séptimo párrafo. Yo he conocido a muchos así y esa actitud la llevan para sentirse ‘alguien’, que los miren, que al menos sepan que existen.

    Sin ir más lejos, me encontre con un ex-compañero de clase hace unos días, y él es otro cani/garrulo/pokero (como lo llames), me llevo en coche, y cómo no, el reggaeton no paraba de sonar a toda hostia, me daba verguenza pasar por el centro de la ciudad en su coche, me llevaba la mano a la frente del corte que pasaba cuando la gente miraba. Y él mismo reconoce, que pone ésa múisca por que las niñas miran. Y a él le gusta.

    Son gente sin cerebro, de verdad. Sin personalidad y sin nada interesante que aportar. Me dan bastante grima. Aunque más grima me dan los Emos jajajaja.

    Perdona la parrafada. Un abrazo.

    Álvaro Rojas.

  2. Lantia Says:

    Hola invernalia. Lo 1º gracias por enlazarme (y por la carcajada que me hiciste soltar). Confieso que soy una borde deslenguada que tengo poca paciencia. A veces paso del tema, es más, cuando voy leyendo tengo una facilidad increíble para aislarme del mundo y todos sus jaleos, no oigo nada a mi alrededor: ni música, ni charlas, ni ruidos de claxon… en eso me considero afortunada. Aunque luego están los días que me levanto con el día cruzado y cualquier cosa me molesta


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