Lantia

algunos retazos del día a día

El placer está en tus manos 13 noviembre 2009

Filed under: General — Lantia @ 8:25

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¿Campaña de educación sexo-afectiva? Alucinante. 14.000 € (euros públicos)  por enseñar a pajearse…. Y es que no acabo de creérmelo. Que comente el que quiera, porque a mi me ha dejao muda.

Noticia de 20minutos.es

Extremadura organiza unos talleres en los que enseña a los jóvenes a masturbarse

  • La campaña ‘El placer está en tus manos’ aspira a fomentar “la autoexploración sexual” y el “autodescubrimiento de nuestro placer”.
  • La Junta de Extremadura ha invertido 14.000 euros en esta campaña.
  • Los organizadores aseguran que estos talleres de educación sexual servirán para destronar mitos.

20MINUTOS.ES. 11.11.2009

La Junta de Extremadura organiza unos polémicos talleres de educación sexual dirigidos a los jóvenes de entre 14 y 17 años en los que se enseña a los jóvenes cómo masturbarse.

La polémica campaña, llamada El placer está en tus manos, le ha costado a la Junta 14.000 euros, y aspira a fomentar “la autoexploración sexual” y el “autodescubrimiento de nuestro placer”.

Los talleres están organizados por el Consejo de la Juventud de Extremadura (CJEx) y el Instituto extremeño de la Mujer (IMEx), quienes aseguran que servirán para destronar mitos como que “los chicos siempre deben llevar la iniciativa” o que “el preservativo corta el rollo”.

El primero de estos talleres se celebró el 23 de octubre en Mérida. Los otros dos tendrán lugar en Navalmoral de la Mata, el 13 de noviembre, y Trujillo, el 20 de noviembre.

Polémica en los medios

La temática y el coste de los talleres no han sido los únicos aspectos que han levantado ampollas de esta campaña. Además, la prensa local señala que El placer está en tus manos está subcontratado a una tienda de artículos eróticos.

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Patio de carena 11 noviembre 2009

Filed under: General — Lantia @ 11:54

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Ya estoy aquí otra vez , en la orillita del mar
mientras me mojo los pies he empezado a imaginar
tu si que debes saber ¡ay si pudieras hablar!
tienes secretos que sé, nunca los vas a contar

Antes que escribir otras cosas, quiero hacer una referencia especial a esta imagen que encabeza esta entrada. Es una obra de Hopper, artista por el que siento especial debilidad. Esa imagen encierra mucho, muchísimo significado para mi.  Room by the sea  ilustra a la perfección una parte de mi de la que nunca podré desprenderme, mi fábrica personal de sueños, anhelos, desvelos también…. Creo que sobran las explicaciones, tan sólo hay que verla para imaginar lo que intento decir.

Ayer me llamó Antonio. Está en el Salón Náutico. Me habló del Santa Eulalia, un precioso pailebote amarrado en Barcelona. El sabía que iría al Salón y me preguntó si conocía ese barco. Me dijo que no debía pasar la oportunidad de navegar en él, que salía todos los jueves. Un pellizco me retorció por dentro. ¡Claro que conozco el pailebote! Alguien que quise me lo descubrió, así como otros tantos barcos hermosos. Pero deseché esos recuerdos, que  se hundieron como el thopaga, y ahora solo me entristecen. Preferí pensar en las rosas que me trajo Antonio hará un par de semanas. Su aroma aún persiste. Me contó que las cultivó en su día su abuela y ahora es él quien cuida esas delicadas flores.

Además, en un par de semanas compensaré ese viaje cancelado y mi destino será otro. Navegaré en un marengo, me estrenaré en vela latina, en las aguas que vieron nacer a mi abuelo, que le mecieron de niño. Al fin y al cabo, la vida sigue, y aunque muchas cosas cambien la mar sigue siendo la misma. Eso sí, la verdad es que es el año con el que más ganas me he quedado de ir al Salón, por muchos motivos.

Este año un amigo, Joan Sol, autor del Blog   “El mar es el camí”  dirigía un encuentro de Bloggers de temática marinera. Un montón de gente que escribe sobre temas náuticos se reunían para intercambiar opiniones y conocerse. Quería estar allí, pero no pude, cancelé el viaje.

La labor que hace Joan en su blog es excepcional, es de esos espacios que huele a mar, a patrimonio,  a afición por los 4 costados. Cada día su espacio crece convirtiéndose en un rincón lleno de tesoros. Es de los mejores blogs que conozco en ese aspecto. Para quien no lo conozca, le invito a visitarlo. Escribe en catalán, pero el blog dispone de traductores para quien quiera leerlo de otro modo. Tuve la suerte de conocerle hace poco más de un año y me encontré con una bellísima persona, de ojos claros, tan luminosos como su sonrisa. Me dio pena no poder estar allí, pues también en su día tuve mi blog marinero (o algo así).

Al menos la iniciativa de Joan me ha animado a recuperar uno de mis antiguos blogs. Ese era un espacio en el que fui plasmando mis pinitos desde antes de tener barco. Escribí en él durante un par de años: el día que me convertí en armadora, mis ilusiones, mis sustos en la mar, mis experiencias como novata solitaria en un mundo completamente desconocido. Así que he decidido cambiarlo de dirección, y una vez completa la migración continuarlo. Es curioso, al releerlo me reí muchísimo. ¡Cuantas torpezas! ¡Cuanta ilusión ha supuesto en mi vida mi andadura marinera!

Bah, no he ido al Salón, ni al encuentro de blogguers, pero habrán más ocasiones. Así que para que no me invadiera la melancolía acabé el día trajinando en mi barco.

 Estas gentes que me encuentro en el camino seguirán ahí, así como los buenos ratos, enseñanzas e ilusiones renovadas que son las cosas a las que me aferro, las que consiguen mostrarme que mirar atrás no siempre es malo, que hay mucho y  muy bueno vivido, y que ello no debe caer en el olvido. Así que vuelvo a meterme de lleno en el Patio de Carena, a revisar la obra viva.

 

Niño pijo 3 noviembre 2009

Filed under: General — Lantia @ 17:54

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Negra. Así me tienes. Hasta el moño estoy de ti y de tus tonterías.

Cansada estoy de todas las pamplinas que tienes en lo alto. Payaso, que eres un payaso. ¿Realmente creíste que habías dado con alguien dócil? Si es que no das una. Hartita estoy de acompañarte a tus cenitas de trabajo, de poner la sonrisa, de aguantar al salido de tu jefe y al capullo de tu hermano; de ser un llavero que intentas llevar pa todos lados. Pues no, se te ha acabao el chollo.

La vedad, eres un pringao. No tienes carácter, ni criterio, ni iniciativa propia. Eres un producto de mercado, con esa apariencia impecable, con esa pose fingida, con esas camisas inmaculadas y sin una sola arruga. Tienes el cerebro almidonao. No sabes relajarte. No tienes ni idea de lo que es disfrutar un día simplemente paseando. Si es que  la culpa la tengo yo por salir con un tío que usa más cremas que yo ¿Quien me mandaría a mi?  Habría que verte enfangao desmontando el fueraborda, o baldeando mi barco. ¡JA!  Eso de mancharte no va contigo, tio sieso. Aburrido. Ñoño.

Podría haber aceptado muchas cosas. Todos tenemos defectos. Pero nunca que te entrometas en mi parcela. ¿Me vas a decir tu que es lo que tengo que hacer? ¡Vamos hombre! No te lo crees ni tu. ¿Pero como te atreves a prohibirme nada?

Te has equivocao. Por completo. A mi no me va tu rollo. Que disfruto con otras cosas y aún no te has enterao. Todo eso a lo que tu te entregas yo lo dejo tras la puerta del despacho. Hay vida más allá del horario laboral.  Cambio ruido de móviles por la melodía del viento en las velas, los caballitos de tus polos por caballitos de mar.  No, por más que te empeñes no es posible.

Así que no me llames más tío pesao que no te voy a responder. Ni quiero volver a verte, ¿no lo entiendes?. Un no es siempre NO. No voy a tolerarte que vuelvas a levantarme la voz. Déspota, mamón. Que te aguante la bruja estirada de tu madre que esta que escribe se planta.

Y da gracias que no me pillas con el síndrome premenstrual, que si no te diría 4 cosas (más). Así que agur, pipiolín. Búscate una niña buena, o ambiciosa, de las que tienen buenas tragaderas a cambio de un partido como tu. Encuéntrala, y cuando lo hagas móntala en tu coche ostentoso y piérdete muy muy lejos.

Ah, y no lo olvides. No es falta de autoestima, realmente la tienes diminuta.

 

Jaime 27 octubre 2009

Filed under: General — Lantia @ 12:29

jaime

 

Si hay un hombre al que considero tremendamente atractivo entre todo el reparto del politiqueo que nos satura, ese es, sin dudarlo, Jaime Mayor Oreja. Tiene un puntito que pone…

 Hay que ver la mañanita que llevo, que no tengo otra cosa que ponerme a escribir estas cosas…

 

Aborto adolescente 19 octubre 2009

Filed under: General — Lantia @ 11:23

 

 

¿Debe una niña de 16 años decidir libremente y a escondidas sobre el aborto?

 

 

Tema polémico. Estoy en contra de la futura legislación. Y de que accedan libremente a la píldora del día después como si de un caramelo se tratara. Argumentaré un poco mi postura, dejando fuera cualquier defensa política de uno u otro color, siglas, etc…  

 

No voy a entrar en discursos moralistas, acerca de aborto sí o no, que si el derecho a la vida, la libertad de elegir… También tengo mi opinión al respecto, pero el tema es otro. De lo que se trata es de si una niña tiene derecho a hacer lo que le venga en gana entrando a un quirófano y jugár con su salud a espaldas de sus padres. Y sobretodo a debatir si unos padres tienen derecho o no a apoyar o censurar, a aconsejar o guiar, a saber y decidir acerca del bienestar de sus hijos.

 

¿Puede el Estado anteponerse a los padres? ¿Realmente es posible que un grupo de señores que gobiernan temporalmente tienen más derechos que los padres a decidir? ¿Sabrán los progenitores qué es lo qué más conviene a un hijo que 4 ministros ansiosos de titulares? Me gustaría saber si esos políticos de turno que tanto abogan por la libertad de elección de adolescentes inmaduros, como se sentirían si alguna de sus hijas un dia como cualquier otro se despidieran con un beso diciendo que van al instituto y en realidad se encamina hacia un quirófano para abortar. ¿Y si la cosa se complica? ¿Cómo se sentirían esos padres y madres sabiendo que su hija anda sola en un hospital en un momento tan traumático, física y mentalmente hablando?

 

 

 

Provengo de una familia muy tradicional, de esas que de niños nos ponían guapos los domingos y antes del vermut, el restaurante de los domingos y el parque de atracciones, la jornada campestre o la playera,  nos llevaban a misa de 11. Mis padres, durante la infancia y adolescencia eran bastante estrictos. Eso tenía sus pros y sus contras a la edad difícil, claro, pero ahora pasada la treintena lo veo de distinto modo.

 

En mi casa se respetaba la figura paterna (y materna). Era un respeto sin miedo, siempre nos escucharon, nos prestaron atención. Nos enseñaron unos principios muy valiosos, y siempre han estado muy presentes. Hoy como siempre tengo la certeza de que darían todo por mi, hasta la vida si fuera necesario. Partiendo de esta creencia, sé que cualquier decisión que tomaran con respecto a mi siempre sería buscando lo mejor. Así que, si ponemos en la balanza ¿Quién decidirá mejor un bien, un adolescente o sus progenitores?

 

Por otro lado, a los 16 años hoy día una niña es eso, una niña. Se crían con todo hecho, no saben lo que es la responsabilidad.  Ni tan siquiera ha terminado de desarrollarse. Si son tan espabiladas como para abortar, habrán de serlo para tomar precauciones. Un quirófano, no lo olvidemos, siempre entraña riesgos, y un aborto no es hacerse un empaste en una muela. El poder someterse a una intervención que entraña riesgo mortal sin conocimiento de quienes más la quieren y son sus responsables legales me parece una aberración. ¿A qué lugar quedan relegados los padres?

 

Luego están las pildoritas. ¿Realmente saben que cóctel hormonal se meten? Supongo que yo, que pasé por ciertos trastornos hormonales, sé bien qué es eso. El hecho del libre acceso a adolescentes que no han alcanzado una madurez mental es peligrosísimo. Yo también tuve 16 ¡¡y hasta me acuerdo!! Si a mi edad hubiéramos podido pedir esa píldora sin más seguro que muchas hubiéramos aplaudido. Y es que claro, la mayoría de chiquillas lo que verdaderamente nos daba miedo era el embarazo, pero pocas pensábamos que nuestro príncipe azul del momento pudiera tener alguna enfermedad que contagiarnos. Esa es una de la que yo considero más graves consecuencias de eso: más contagios. Nada de condones, que para el bolsillo juvenil suponen una pasta, total mañana vamos a un centro de salud a que nos den caramelos.

 

Ahora, que tengo más de 30 años, miro hacia atrás y me siento satisfecha de lo que he vivido. He respetado a mis padres y ellos han cuidado de mi, aún lo hacen. Cuando maduras comprendes como nunca las noches en vela de tu madre cuando estás por ahí, el dolor cuando enfermas, el orgullo que sienten, los sacrificios que han hecho. Ningún amor es tan firme como el de unos padres. Si se hacen cargo, si sufren, si nos dedican su vida criándonos, educándonos, creo que tienen derecho a opinar en este tema, pues ellos, más que nadie, verán desde su perspectiva madura qué es lo que más conviene a sus propias hijas

 

No, no creo que en los tiempos que vivimos una cría de 16 años esté preparada para tomar ese tipo de decisiones a espalda de los padres. ¿Acaso hemos olvidado lo que es la edad del pavo? ¿lo intensa que es la vida en esa edad, tanto para lo bueno como para lo malo?

 

Periodo de silencio

Filed under: General — Lantia @ 8:40

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Estamos en periodo de silencio.

 

El silencio se lo come todo, llena los espacios, a veces de vacío, otras de paz. Es corrosivo o cura. No tiene término medio.

 

He visto cartas del pasado, un montón de mensajes almacenados y que ni siquiera había caído en la cuenta de que estaban ahí. ¡Como cambian las cosas! Cuanto has llorado. Yo también. Lo había olvidado, y eso es lo más extraño, nunca deberían olvidarse las lágrimas de nadie. Pero si algo he aprendido desde la distancia, al releer tantas cosas del pasado es que en los tiempos malos estábamos más unidos. En las dificultades nos apoyamos, y mirábamos más uno por el otro. Ahí se forjó una buena amistad, por la que aposté, en la que creía firmemente.

Ahora más que nunca tengo claro qué sucede. Me buscaste, me hiciste sentir algo necesario en tu vida, como una vía de escape. Tus palabras transmitían mucho. No me importaba entonces llevar las de perder, porque tu bienestar era más importante, porque quería verte sonreir. Eso ha ido a menos y ha aumentado la confusión. El sí pero no. El ahora y los plantones. El ni contigo ni sin ti.

 

No me vale eso.  Será porque no te quiero. No es que me confunda, tengo claro lo que siento y no es amor.  El problema es que quien no se aclara eres tu. Me felicitas por mi fuerza de voluntad y créeme, no tiene ningún mérito, no me ha costado ningún esfuerzo.

 

A mi me sucede que en la distancia me enfrío, veo las cosas de otro modo. Tan solo unos días y ya ves, ya no te deseo como antes. Quizá tus palabras, sutiles y educadas pero cuyo contenido no me ha gustado han sido las causantes de que vuelva a levantar un muro. Detesto tanta diplomacia. Considero una cobardía hablar con rodeos, no decir las cosas claramente. Eso duele más que la más dura de las directas.

 

Yo soy caprichosa, tú egoísta. No cuaja. Lo tienes difícil, amigo, muy muy difícil conmigo. Esto va a menos. Cuando tras las caricias queda sensación de indiferencia, de vacío…malo. Distintos enfoques. La amistad, aunque sean entre amantes, hay que cuidarla. No se puede dejar ahí, que se mantenga sola, limitándola a encuentros puntuales. ¿O es que olvidaste que ante todo somos amigos?

En fin, toca empezar la semana, mirar a otro lado, buscar nuevos alicientes que me saquen de este silencio soporífero.

 

En tus manos 13 octubre 2009

Filed under: General — Lantia @ 17:40

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Me acerco a ti, por detrás, estás mirando el ordenador de abordo y no quiero interrumpirte, no de golpe, pero beso tu nuca, besos cortos que dejan escapar la lengua, haciendo un recorrido hasta tu oreja. Te quito la camiseta mientras lo hago, con cuidado, y pego mi pecho a tu espalda. Me gusta sentir los pezones duros contra tu piel, te acaricio la espalda con ellos, suavemente, y sientes esos dos botones erectos como recorren suavemente tu piel morena.

 

Sin dejar de besarte el cuello, los hombros…mi mano busca tu pecho, lo pellizca con cuidado y baja despacio hasta el pantalón. No hay prisa, quiero disfrutar del momento, notar como por debajo de la tela tu polla endurece y como tu mano busca mi sexo. Ahora mismo me gustaría lamerla, despacio, recorrerla con la lengua de arriba abajo, para después metérmela entera en la boca. Escuchar tus primeros gemidos. Gran parte de mi placer reside en ver como disfrutas Es una de las cosas que más me ponen, sentirte así de excitado, por eso me gusta mucho chupártela. Notar como te aferras a la cabeza, como coges el pelo y no puedes evitar embestir suavemente hasta mi garganta, me follas la boca suavemente, y yo me aferro a tus caderas, lo disfruto, sintiéndome cada vez más mojada, deseando que sigas follándome así, ansiando esa polla en mi coño.

 

Pero controlas, siempre controlas para prolongar al máximo el disfrute, sabes hacerlo bien y cuando estás casi a punto, antes de llegar al final te retiras y me dedicas unas caricias. Tomas mi pecho, pellizcas, lames, muerdes… Logras encontrar en mis pezones la frontera donde el dolor que se convierte en placer. Tu mano hurga en mi sexo, entre caricias me penetras con los dedos y creo volverme loca, te abrazo fuerte, te suplico que no pares, y cuando me tienes completamente en tus manos buscas mi cuello, mi oreja, susurras y el aliento cálido eriza mi piel. Creo que eso te gusta, disfrutas provocándome esas reacciones.

 

Tus dedos siguen entrando y saliendo de mi, me pego más a ti, casi quiero fundirme contigo, abro más las piernas, busco tu polla desesperadamente, sentirla cerca, te suplicaría que me la metieras en ese instante, la noto dura contra mi. Estoy al límite, lo sabes y por ello frenas, te suplico, por favor, no pares, quiero más, me cuesta controlar, te abrazo fuerte, mi cuerpo se tensa haciendo un sobreesfuerzo para no dejarme llevar, trato de contener tanto deseo, es un límite que da escaso margen de error, pero tu conoces mis reacciones, con solo tocarme, sentirme, lo sabes mejor que yo, y sabes donde parar, y cuando continuar para volver a la locura de tanto placer. Merece la pena contenerse, lo mejor no es el orgasmo, sino llegar a ese límite y mantenerlo.

 

 Ahora son tus dedos los que están repartidos, los siento abarcando todo, te centras en el culo. ¿Entraría bien tu polla dentro? Si, quiero sentirla así, abriéndose camino por un lugar tan estrecho, sentir como empujas suave, cuando lograras meterla toda la dejarías ahí quieta unos instantes, hasta conseguir que mi culo se adaptara a ella, sintiéndome llena por completo y gritando de placer sintiéndote plenamente, como un hombre fuerte, detrás de mi, llegando hasta las entrañas. La notarías entrar bien prieta y eso te gustaría, susurrarías tu placer a mis oídos consiguiendo lo imposible: provocar más deseo si cabe. No podría evitarlo, es imposible no llegar a un intenso orgasmo así. Y tras el primero me dejas recuperarme, con esa paciencia sabia que siempre muestras, sabedor de lo que haces, para después permitir que los siguientes vengan seguidos, como me provocas siempre, sin darme tiempo a reponerme de uno para llegar a otro. Consigues que me corra una y otra vez, sin pausa, y siempre me pregunto cómo es posible, como puedo estar corriéndome y en ese mismo instante mantenerme excitada por el que viene después. Supongo que es eso lo que le llaman multiorgásmica, aunque qué mas da el nombre.

 

No hay límites, ni tan siquiera soy dueña de mi cuerpo en esos momentos, pues reacciona a tu voluntad. Te suplico, te abrazo fuerte, te pido que me folles… y busco acariciarte. Me doy la vuelta y me acerco a tu polla, la rozo con la mejilla, como una gata puta y zalamera, está mojada, lamo suavemente la punta, la acaricio con la lengua, los labios… dios como la deseo, me gusta verla así, sentirla así, cerca del rostro, dura. Quiero volver a empezar a follarte la boca, para cuando estés excitado sentir como eres tu el que toma el control, penetrándome a tu ritmo.

 

Eso me gusta, que te dejes llevar, que disfrutes así. Estoy de tal modo que tus labios buscan entre mis piernas y mientras me como tu polla noto tu lengua recorrer mi sexo. Eso y tus embestidas me llevan al límite, pero no me voy a dejar llevar, voy a esperarte, a disfrutarte hasta el final. Y sigo sintiéndote, tu ritmo se acelera, ya no puedes parar, te escucho gemir, y aguanto, disfrutando de ese maravilloso momento, para unirme contigo en el orgasmo, sentir como te derramas, notar tu semen cálido como estalla en mi boca, llegando hasta la garganta con fuerza, para luego seguir lamiéndote muy muy suave, despacito, hasta que poco a poco quedes, quedemos relajados y fundidos en un abrazo.

 

Lo que hay entre nosotros es esto, placer del bueno. No merecen la pena que lo empañen broncas, ni disgustos, no son buenos ni para ti ni para mi. Yo intento con todas mis fuerzas desechar lo malo, me gusta lo que me haces, como me lo haces, las puertas que abres, los botones que tocas. Pero también sé bien que solo puede ser en determinados momentos, que esto no es algo de diario.

 

Lo prefiero así, porque cuando nos vemos no hay rutina que valga, no lo hacemos por costumbre, por cumplir, sino por puro y duro deseo. Eso es lo que quiero de ti, sólo eso, momentos aislados que me saquen de cuando en cuando de la rutina, que me lleven al cielo. Yo no quiero que me recojas a diario, ni despertarme y verte cada día, no quiero compartir contigo rutinas, ni telediarios, no quiero hablar de política contigo, ni de economía. No quiero que seas algo más establecido en mi entorno. No quiero que esto se convierta en parte de las tareas del día, porque antes o después dejaría de ser lo que es.

 

De ti quiero que seas la chispa, la sorpresa que rompa las normas, la cita imprevista que no está en la agenda y se presenta cuando menos lo esperas. El placer nunca puede premeditarse, pues si se hace así se ahoga. Te deseo, sí, me masturbo pensando en ti. Me despierto mil veces súper mojada porque en sueños he revivido tus caricias, todos esos orgasmos. Y así, puedo volver después a la tediosa rutina, con un buen sabor de boca. No tienes por qué estar en ese diario, disfruto con mi familia, me alegro, me enfado, en definitiva vivo mi vida. Voy a trabajar, salgo con amigos, y en esoso momentos no pienso en ti, porque cada cosa ocupa su lugar. Tu tienes el tuyo solo para determinados momentos, muy especiales de hecho, pero ni más ni menos importantes que otros. Ahora hay orden en mi vida, y cada cosa ha de estar en su lugar para no descolocarme

 

 Gracias por estos y otros tantos momentos pasados, por las puertas que has abierto, por haber descubierto rincones desconocidos  de mi cuerpo, por saber provocar reacciones que multiplican el disfrute. Gracias por hacerme sentir tan femenina, tan morbosa, mejor persona. Gracias por las travesías, por tus enseñanzas, tanto en la mar como en la vida (y en la cama), por tu cariño, tu paciencia, por tanto placer como me regalas, por las sorpresas… en definitiva por estar ahí sin pedir ni esperar nada más que esta amistad íntima y verdadera que nos une.